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La bisexualidad

Bisexualidad
Hoy en día se sigue diciendo que la bisexualidad no existe, que es el refugio de los homosexuales que no quieren asumir su condición o de personas altamente sexuales.

 

La realidad es que la bisexualidad existe. Es una orientación tan válida como la homosexualidad y la heterosexualidad, pero estamos educados en un contexto social en el que solo tenemos dos opciones y tenemos que escoger entre el blanco y el negro. Vivimos en una sociedad en la que pasamos de un extremo al otro, no hay un punto intermedio.

 

La verdad es que los seres humanos somos sexuales pero tendimos a poner etiquetas, es una forma de control, de seguridad y de identidad social.

 

Si buscamos la definición de bisexualidad encontramos que es “la capacidad de sentir atracción emocional, sexual, romántica y/o física hacia personas de más de un género y/o sexo no necesariamente de la misma manera, ni con la misma intensidad ni al mismo tiempo”

Kinsey fue el primero que estudió el comportamiento sexual y aseguró que entre el 5 y el 10% de la población es homosexual o heterosexual y que el resto se encuadraría en las escaleras de la bisexualidad. Si aún no habéis visto la película que habla de este tema os animo a verla porque vale la pena, se llama “Kinsey, hablemos de sexo”.

 

Si hablamos de la bisexualidad masculina aún es mucho más tabú que la femenina y su presencia social es bastante inferior. Hay varias teorías al respecto:

Una dice que es debido a que, para las mujeres, es más natural debido a su manera de relacionarse socialmente e íntimamente con otras mujeres.

La segunda teoría expresa que socialmente se admite más la sexualidad entre las mujeres.

Y la tercera teoría considera que, en el caso de los hombres, ser bisexual pone en juego su masculinidad.

 

Si hablamos de los mitos, frente a la bisexualidad, existe una gran variedad de estos pero sólo he resaltado cuatro de ellos que son importantes:

 

1.- Las personas bisexuales son promiscuas, infieles y viciosas por naturaleza.

 

2.- Están confundidos, es una fase de transición hacia la homosexualidad.

 

3.- Les gusta todo el mundo, incluso sienten atracción hacia sus amigos.

 

4.- No pueden estar solo con una persona, siempre les falta alguna cosa, necesitan los dos sexos.

 

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

 

 

Menopausia y sexualidad

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Cuando escuchamos la palabra “menopausia” los aspectos agradables que nos vienen a la cabeza son más bien escasos. Es cierto que, en el organismo de la mujer, suceden una serie de cambios hormonales (disminución en la producción de estrógenos)  que  “pueden” afectar a su vida sexual.

Muchas mujeres experimentan algunos de estos cambios:

- Una menor lubricación vaginal y en ocasiones, dolor durante el coito.

- Falta o disminución del deseo sexual.

- Una menor intensidad en la excitación y el orgasmo.

- Disminución del tono del suelo pélvico.

- Sofocos, sudores.

- Palpitaciones, vértigos, etc.

Vaya, no suena muy bien y no es entusiasmante.

Saber qué te está pasando y porqué te ayudará a afrontar esta nueva etapa de la vida de una forma positiva y natural. No todas las mujeres experimentan todo lo anterior, ni con la misma intensidad ni durante el mismo período de tiempo. Todas somos muy diferentes.

Más allá de los cambios físicos que puedan experimentarse y de la intensidad de estos, es  importante cómo se vivan desde el punto de vista psicológico y socio-cultural.

No podemos olvidar que vivimos en una sociedad donde  la juventud y la belleza (más incluso en el caso de la mujer) se asocian al éxito y a la felicidad. La menopausia nos abre las puertas de la madurez y no siempre es bien recibida.

La forma en que vivamos estos cambios, su aceptación, disponer de información sobre lo que está pasando en nuestro cuerpo (la menopausia es señal de que seguimos vivas, no es una enfermedad), y nuestra vida afectiva y sexual previa será lo que producirá mayor o menor influencia en la sexualidad. Es cuestión de adaptarse a las nuevas circunstancias de nuestro cuerpo y aprender a disfrutar de las mismas mediante nuevas formas si es necesario. Puede ser una buena manera para conocerse mejor y abrirse a nuevas experiencias. 

 

Eva Juni. Psicóloga y Sexóloga clínica

 

 

“Squirting" o eyaculación femenina

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El “squirting” o eyaculación femenina es uno de los grandes tabúes del sexo actual, igual que lo era hace unos años la práctica del sexo anal. Es un territorio relativamente moderno de estudio pero, al mismo tiempo, se ha puesto muy de moda y por consiguiente es uno de los grandes fetiches.

 

¿A que nos referimos exactamente cuando hablamos de “squirting”?

Se trata de la expulsión de una cantidad variable de fluido producido por las glándulas de Skene (o glándulas uretrales) de algunas mujeres durante el orgasmo.

El líquido es transparente, no tiene olor y no es orina. Sí que es cierto que puede contener cierta cantidad de esta última porque se expulsa a través de la uretra.

 

Poco más del 50% de las mujeres sabe identificarla, investigarla y conseguirla. Se dice que lo consiguen las mujeres a partir de los 30 años porque viven el sexo con mayor naturalidad, comodidad y aceptación, que conocen su cuerpo y su sexualidad. En el fondo es lógico porque la eyaculación femenina es potenciar un nuevo descubrimiento y para eso hay que tener aceptados y gestionados el resto de los aspectos que componen la sexualidad.

 

Se comenta que hay diferentes técnicas que facilitan vivir y conseguir esta experiencia, por ejemplo en “youtube” podemos encontrar practicas reales donde se muestra en vivo. Y también existen diferentes talleres y charlas sobre este tema.

 

Si tuviésemos que dar un pequeño consejo para poder conseguir el “squirting”, lo primero que tenemos que hacer es estimular el conocido punto G que lo podemos localizar a unos 3-5 centímetros de la entrada vaginal de la pared anterior. Así estimulamos las raíces del clítoris que pueden llegar a tener una largada de 8 centímetros pero también estimulamos la denominada próstata femenina o glándulas de Skene.

 

El mundo de la pornografía también está colaborando mucho en que esta práctica se haga visible pero, al mismo tiempo, se está mitificando y parece que un hombre sea el “rey” si consigue hacer que una mujer eyacule. Tenemos que tener en cuenta, como siempre intento recordar, que la pornografía es ciencia ficción y todo lo exagera e idealiza ya que si esperamos que pase lo mismo, lo único que nos generaremos será frustración e inseguridad.

 

Pienso que es muy interesante descubrir nuevos rincones de la sexualidad, querer ir más allá y disfrutar desde diferentes perspectivas, el problema es cuando se vuelve una obsesión y se empieza a generar presión sexual. Eyacular no significa que la mujer disfrute más y tampoco que los orgasmos sean mejores ni tampoco que el hombre sea el mejor amante, simplemente es un aspecto más del sexo que podemos tener y nos puede gustar o no. 

 

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

 

Cuando "llegar" no es el único objetivo

10-05-2017 disfrutar
Imagínate paseando por un camino de ronda entre dos calas. Si no se te ocurre ningún paisaje, te recomiendo el camino entre S’Agaró y Sa Conca (Costa Brava). Durante el trayecto te esperan infinidad de sensaciones para el disfrute de tus sentidos. Las vistas, los acantilados,  los colores a tú alrededor, el sonido de las olas contra las rocas, el olor a sal, quizás a flores y a pinos, la sensación del viento y el sol en tu piel. Puedes notar y disfrutar de todas estas sensaciones o simplemente ignorarlas y esperar solamente a llegar a tu destino. Tú eliges.

 

Cuando se practica sexo, es probable que también se tenga un objetivo: Alcanzar el orgasmo. Suele ser la meta más habitual, la guinda del pastel. Pero, ¿Y si el orgasmo no fuera la meta? ¿El camino no valdría pena? Los besos, las caricias, los olores, nuestra vista,..

 

Y es que existen dos formas de vivir nuestra sexualidad:

 

-La primera tiene como único objetivo alcanzar el orgasmo y todo lo que hacemos busca exclusivamente ese fin.

 

-La segunda simplemente busca placer, el placer del momento, el placer que transmiten nuestros sentidos. El gusto por mirar, oír, oler, acariciar y ser acariciados. Besar para disfrutar simplemente de los besos, no solamente para subir escalones en la escalera que nos catapulta al orgasmo.

 

El placer es intangible, personal y subjetivo. Y suele aparecer más a menudo cuando no nos obsesionamos con él, cuando nos libramos de la ansiedad por cumplir con el guión de cómo deberían ser nuestras relaciones, por llegar cuando “toca”.

 

Piensa en todo lo que te pueden aportar tus sentidos en tu próximo encuentro. Atrévete a no buscar, a no esperar. La vista, el olfato, el tacto, el oído y el gusto serán tus aliados en el camino. Presta atención a lo que sientes a cada momento y descubrirás nuevas sensaciones y formas de disfrutar. Tú eliges.

 

 

Eva Juni. Psicóloga y Sexóloga clínica

 

 

 

Cuando se pierde el deseo

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Cierto es que no todas las parejas  viven la sexualidad de la misma forma ni le otorgan la misma importancia. Tener mucho deseo o poco deseo es algo relativo porque va en función de quien y como lo viva. Hay que decir que empieza a ser un problema y es el causante de muchas crisis y rupturas de pareja cuando implica un desequilibrio en la sexualidad de la pareja (uno de los dos pierde deseo) o incluso los dos dejan de tener interés y no encuentran la forma de resolverlo. Generando, por lo tanto, desengaño, frustración, reproches,.. Y un sinfín de cosas que no alimentan el deseo.

 

En primer lugar, hay que dejar de soñar con el mantener la llama siempre encendida y mantener una pasión eterna, como si fuera un regalo inagotable que viene en el “pack del amor o la pareja”. No hay que olvidar que una de las  variables más excitantes y que generan más deseo es la “Novedad”. Con la convivencia y el paso del tiempo, de novedad no nos queda mucho, pero no desesperemos, el deseo y la pasión no tiene porqué agotarse. Simplemente hay que tomar consciencia de que hay que dedicarle una atención especial.

 

En general, a excepción de situaciones  específicas de enfermedad, estrés, duelos y algunas medicaciones, algunos de estos consejos nos pueden ayudar a mejorar nuestro deseo, la sexualidad y la complicidad con la pareja:

 

  • No conformarse. Aceptar que el deseo puede disminuir y hay que pensar en qué se necesita para que pueda volver a nacer.
  • Aceptar y conocer el propio cuerpo. Gustarse a uno mismo, no tener complejos e intentar cuidarse.
  • Reservar un tiempo para la pareja. Hay parejas tan ocupadas (trabajo, hijos, deportes, amigos, familia) que no disponen del espacio para compartir la intimidad.
  • Ser sinceros con la pareja. No fingir, no mentir por vergüenza, por miedo,..
  • Desdramatizar. Jugar, vivir la sexualidad como un juego, un placer no como un examen.
  • No quedarse anclado en el pasado. No perseguir sistemáticamente sentir y revivir las sensaciones de los primeros encuentros. No será siempre igual, no por ello tiene que ser peor.
  • Mantener la complicidad. El juego, mandarnos mensajes, insinuar,..
  • Alimentar las fantasías.  El deseo está en nuestro cerebro y las fantasías mantienen vivo el deseo. Podemos leer, imaginar,..
  • Atreverse. Incorporar juguetes, nuevos lugares.
  • Cultivar un espacio personal independiente. Alejarnos en algunos momentos para desear reencontrarnos.
  • Sorprender con un detalle, una cita, una nota, sentirnos especiales y disfrutar con sorprender a la pareja.

 

En demasiadas  ocasiones  una disminución del deseo se vive como una “alerta” de que algo no funciona, como un fracaso, un declive de la relación. Dramatizarlo en lugar de aceptarlo y decidir solucionarlo lleva a muchas parejas a evitar el sexo, a demorar los encuentros, a convertir algo placentero en una gran fuente de frustración y conflicto. 

 

Eva Juni. Psicóloga y Sexóloga clínica

 

 

Mitos sexuales masculinos

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No son pocos los hombres que sufren y que se sienten frustrados por su rendimiento sexual. El problema es que muchas veces, este sufrimiento es del todo injustificado. Posiblemente no existe un problema de “disfunción sexual”. El problema son las expectativas y los mitos que envuelven la sexualidad y la presión por el rendimiento, que es más fuerte en los hombres.

Cuando son jóvenes porque creen que su falta de experiencia será un grave problema y, cuando pasan los años, esperan tener el vigor de los 20 años. Hay algo que no encaja.

 

Imaginad una situación donde dos amigas quedan para tomar un café:

 

-Hola, ¿Qué tal?, ¿Cómo estás?

-Preocupada. Él últimamente está decaído, no tiene ganas. Ayer por ejemplo, ni con el picardías...

-No te preocupes, reina, debe de estar estresado, cansado,..

Pero en realidad la amiga piensa: Seguro que le mete los cuernos, pobrecita, con lo buena que es, y además, una inocente.

 

No sería una situación extraña. Si el hombre no “cumple” en casa será porque no quiere a su mujer, porque esta con su amante o incluso porque ahora resulta que es homosexual. ¡Venga ya! ¿No hay más opciones? Seguro que sí.

Nuestra amiga no se ha planteado como es en sexo en pareja, como es la comunicación sexual, como son los encuentros, como es la relación de pareja,... i mil cosas que pueden hacer que nuestro amigo haya aflojado.

Normal. Con la lista de mitos y presiones que siguen presentes hoy en día, no es de extrañar.

 

Aquí os señalo algunos mitos. A ver lo que os sugieren a vosotros. Yo ya os lo avanzo: ¡TODOS SON FALSOS!

 

  1. Los hombres siempre tienen ganas y están dispuestos a tener sexo.
  2. Son ellos los que tienen que tomar la iniciativa. ¡Faltaría más!
  3. Si tiene una erección, quiere decir que quiere coito y que tiene que acabar.
  4. Los hombres no necesitan hablar de sexo con sus parejas. Ya lo hacen siempre con sus amigos. No hablan de otra cosa.
  5. Si un hombre dice “no” a su pareja  será porque ya no la desea o porque tiene a otra.
  6. Un hombre, si quiere, puede controlar a voluntad su erección y el tiempo que la mantiene.
  7. Si pierde la erección será porque la compañía no le gusta demasiado.
  8. Si tiene fantasías durante el encuentro sexual es que la pareja no le gusta demasiado.
  9. Un buen amante tiene que asegurar el orgasmo de su pareja.
  10. Ellos no tienen vergüenza. Les gusta todo.

 

Porque los prejuicios, los mitos y las presiones no nos ayudan a disfrutar de una sexualidad satisfactoria y saludable. Lo mejor que podemos hacer es conocer como somos, que nos gusta, que queremos y mantener una comunicación rica y sincera con nuestra pareja.

 

 

Eva Juni. Psicóloga y Sexóloga clínica

 

 

Sexualidad en la pareja estable

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Qué bonita era aquella época de las famosas mariposas en el estómago, de los besos y más besos, de la pasión desenfrenada, de cuando todo era espontáneo entre los dos y maravilloso (o no, porque ciegos por el enamoramiento, todo nos parecía de película).

Con el tiempo, entraron en casa, sin pedir permiso, las obligaciones de hogar, los encuentros y desencuentros con la familia extensa, los gastos y los nuevos protagonistas de nuestras vidas: los hijos.

Es frecuente que muchas parejas presenten quejas y decepciones en cuanto a su sexualidad. Normalmente comentan: “Antes todo iba muy bien”, “Muy a menudo, con deseo”. Pero ahora, en muchos casos, la llegada de los hijos afecta a la intimidad de forma distinta según las etapas:

El embarazo y el parto son épocas que no suelen generar mayor impacto, así como los primeros meses de vida del bebé. Esa época en la que depositamos los 5 sentidos y nuestras horas de vigilia y de sueño al recién llegado miembro de la familia.

Las dificultades suelen aparecer cuando la crianza se estabiliza y se pierde el rol de pareja. Tenemos a un papá y a una mamá que durante demasiado tiempo no han prestado suficiente atención al rol de pareja, a mantener la intimidad.

Las expectativas también juegan un papel importante en las decepciones y en la falta de deseo. La locura y la pasión del principio parecen haber abandonado nuestra casa que ahora huele a colonia infantil. Esperar que el deseo se mantenga siempre, a niveles de nuestro enamoramiento, es ser poco realista. La novedad es un gran afrodisíaco y después de muchos años, de novedad, de sorpresa, nos queda poquito... Pero, ¿Se puede mantener el deseo y la atracción? Pues claro que sí. Pensemos que en una relación estable, mejora la confianza, perdemos miedos y vergüenzas pero, hay que buscar y trabajar el deseo en lugar de castigarse y agobiarse pensando que falla algo en la relación porqué ya no sentimos con la misma intensidad que al principio. Se trata de apostar por la calidad, por crear nuevas situaciones dentro de las rutinas para dejar aflorar las sensaciones que dejamos atrás.

Mantener la intimidad, los besos, los abrazos y en definitiva, el contacto físico, es imprescindible para evitar que se forme una pared de hielo entre los dos que va a ser complicada de romper.

El amor, además de intangible, es extremadamente complejo y variante. Se compone de sentimientos, emociones, pasiones, humor y creencias o expectativas.  Pero, para complicarlo más, el amor, tal y como lo vemos en las películas románticas, sólo muestra lo que sucede en las primeras etapas de una relación de pareja. Se trata de la fase de color de rosa: El enamoramiento.

En general, las relaciones de pareja pasan por diferentes etapas:

  • El enamoramiento: Atracción, idealización del otro y momento en el que surge el compromiso.
  • El noviazgo: Pasar tiempo juntos, donde el tiempo lo dedicamos casi exclusivamente al ocio y a las muestras de cariño. En esta fase, la mayor parte de lo que compartimos es gratificante.
  • Compromiso y convivencia: ¡Nos vamos a vivir juntos! Esta es una etapa donde suelen aparecer cambios en la relación y surgen nuevas dificultades:

-La imagen idealizada cae. Tenemos más información de nuestra pareja y no sólo de sus virtudes.

-Aparecen las rutinas. La euforia de la novedad tan excitante empieza a desaparecer. La rutina y la monotonía son el gran enemigo de la pareja en esta etapa.

-Aparecen las obligaciones domésticas y familiares. La balanza cambia su posición. Ahora dedicamos la mayor parte del tiempo a obligaciones y disminuye el tiempo que compartimos en actividades gratificantes o placenteras.

 

No todas las parejas pueden adaptarse fácilmente a la nueva realidad, a la convivencia. De aquí surgen muchos de los problemas y el origen de muchas de las rupturas.

Y, ¿Qué podemos hacer?

Dejar a un lado los cuentos de hadas en donde cada día es como el primero, donde se tiene al otro idealizado. Cuanto mayor es la idealización y las expectativas, mayor es la frustración.

Adaptarse y superar las nuevas situaciones. Trabajar en pro de la relación. Nos esforzamos en nuestros trabajos, en cuidar a los hijos de la mejor forma posible pero, ¿Y nuestra pareja?.

Alimentar el amor y el deseo. El amor necesita alimentarse de conductas gratificantes. Sorprender a la pareja, demostrar nuestros sentimientos, compartir ocio, cuidar las relaciones y la intimidad.  Recuperar las citas, el arreglarse para el otro/a.

Y porque enamorase es maravilloso pero casual. El verdadero mérito es trabajar para mantener ese sentimiento vivo.

 

Eva Juni. Psicóloga y Sexóloga clínica

 

 

El embarazo psicológico

  Embaràs psico Eva Juni

Si existe una prueba de la capacidad de sugestión de nuestro organismo, sin duda, esta debería estar entre las primeras.

El falso embarazo, embarazo fantasma o embarazo psicológico se conoce también como Pseudociesis desde que John Mason Good, un médico inglés,  introdujo este término en 1823.

Pues bien, el embarazo psicológico es una respuesta que realiza el organismo respecto a un estado emocional. Y esta respuesta, como su propio nombre indica, se manifiesta a través de los síntomas que podrían presentarse en  un embarazo real.

La creencia y la convicción de estar embarazada generan los síntomas físicos.

Se producen cambios corporales tan auténticos como en un embarazo normal. Las mujeres que son víctimas de este trastorno psicológico NO MIENTEN.

Incluso presentan los siguientes síntomas:

 

  • Trastorno del ciclo menstrual. Puede desaparecer la menstruación (Amenorrea).
  • Duración aproximadamente de 9 meses, es decir, el tiempo que dura el embarazo real.
  • Aumento del volumen abdominal, aunque sin borramiento del ombligo.
  • Modificaciones en las glándulas mamarias consistentes en turgencia que pueden incluso segregar leche y cambiar la pigmentación.
  • Sensación subjetiva de movimientos fetales.
  • Náuseas y vómitos.
  • Aumento de peso, incluso en ocasiones mayor que los verdaderos embarazos.

La diferencia básica es tan real como dura para quien es víctima de este trastorno: en un embarazo normal existe un cigoto en el útero materno y en el embarazo psicológico no.

 

Según los criterios del manual de Psiquiatría (DSM-IV) se define como un trastorno somatoforme:

“Presencia de síntomas físicos que sugieren una enfermedad médica y que no pueden explicarse completamente por la presencia de una enfermedad, efectos directos de una sustancia o por trastorno mental”.

 

Así pues, la pseudociesis es un tipo peculiar de estos trastornos en el que los síntomas de embarazo son causados por alguna alteración mental, en vez de por causas físicas u orgánicas.

 

¿Por qué ocurre?

Existen diversas posibilidades o causas (cito algunas de ellas):

  • Deseo de estar embarazada
  • Necesidad emocional, estados depresivos
  • Pánico al embarazo (Sobre vigilancia)
  • Problemas de pareja

Prevalencia

El embarazo psicológico, a pesar de su aparente popularidad, es un trastorno muy poco frecuente. Se estima que solamente el 0,005 de mujeres con síntomas de embarazo sufren pseudociesis.

Incluso se han descrito casos en hombres, generalmente cuando su pareja está embarazada.

 

¿Cómo abordarlo?

Pensemos que la mujer que tiene un embarazo psicológico, normalmente descubre que no está embarazada a través de una ecografía o incluso en el momento del parto. Este momento es un shock. Por lo tanto la mujer necesitará tiempo para poder entender y superar lo que le ha ocurrido.

La terapia psicológica en estos casos debe adaptarse al ritmo y situación de cada persona. Ayudar a comprender el trastorno, las causas personales y acompañar en el duelo ayudara a gestionar mejor la situación.

El embarazo psicológico es un trastorno bastante complejo y la comprensión es indispensable.

 

Eva Juni. Psicóloga y Sexóloga clínica

 

 

Infertilidad y sexualidad

 

Pareja poco satisfecha con la prueba de embarazo, Centro Núria Jorba en Barcelona
Aunque no existen datos exactos, se estima que un 15% de las parejas que desean tener hijos sufren  problemas de infertilidad. Si tenemos en cuenta los tabúes y la vergüenza asociados a todo lo relacionado con la sexualidad es fácil suponer que la cifra sea mayor.

A veces esta situación surge como una ironía del destino. Después de años de relaciones, luchando contra el temido embarazo, sufriendo por un retraso en la menstruación, cuando por fin (con miles de dudas) tomamos la decisión de ser padres (a menudo se trata de una carrera final a contrarreloj con nuestra edad) éste va y no llega. ¿Cómo es posible?.

Vayamos por pasos y aclaremos conceptos:

La esterilidad es la incapacidad para concebir (que se produzca un embarazo) y la infertilidad la imposibilidad para finalizar la gestación con el nacimiento de un niño/a sano/a.

Según el Consejo Internacional de Difusión de la Información sobre la Infertilidad se considera que una pareja es infértil cuando:

 

  • No han concebido después de más de 12 meses de mantener relaciones sexuales sin protección, o después de 6 meses si la mujer tiene más de 35 años de edad. La duración reducida para mujeres de más de 35 años se debe al rápido declive de la fertilidad a partir de esa edad, por lo que debería solicitarse ayuda más rápidamente.
  • El embarazo no puede llevarse a término.

 

Aproximadamente el 21% de los casos se deben a un factor de origen masculino,  el 33% se deben a un factor femenino, el 40% es de tipo mixto y el resto, con un 6% es por causas inexplicables.

 

No olvidemos que entre las causas también se encuentra la baja frecuencia sexual, vaginismo, disfunción eréctil, etc.,.

 

Asumir que se es una pareja infértil no es agradable. INFERTIL. Una sola palabra es suficiente para evocar una escalada de miedos y sentimientos negativos:

 

  • “No somos capaces”
  • “Algo falla”
  • “Se nos va a pasar el arroz”

 

De repente, parece que el mundo entero se ha confabulado para recordarnos nuestras dificultades: Anuncios sobre cremas y leche para bebés; se multiplican los cochecitos con niños que nos cruzamos a diario por la calle y parece que todo nuestro entorno va a ser padre. ¡Y casi sin esfuerzo y sin buscarlo!

 

No es de extrañar que gran parte de las personas/parejas vivan esta situación con consecuencias negativas, multiplicadas por los comentarios del entorno y la presión social recibida en torno a la maternidad/paternidad:

 

  • Negación
  • Depresión/ansiedad
  • Culpa/rabia
  • Reproches a la pareja
  • Ocultación a terceros (vergüenza y baja autoestima)

 

A pesar de los avances en la medicina y las técnicas de reproducción asistida, el camino para ser padres se convierte en una aventura pero no de la manera que habíamos imaginado.

 

En las parejas en las que NO se revela ninguna causa orgánica que justifique la infertilidad, la sexualidad puede reorientarse únicamente a FINALIDAD REPRODUCTIVA: Encuentros programados en los días fértiles, tomarse la temperatura, orientación de la sexualidad a la penetración, eyaculación con finalidad fecundante., (todo lo contrario a la espontaneidad, naturalidad, deseo.,)

 

Cuando esta fase de “deberes reproductivos” no consigue los resultados esperados a menudo se   genera frustración y conflictos en la pareja y, ligado con en impacto psicosocial que propició la infertilidad, es frecuente que muchas personas experimenten bajo deseo sexual y disfunciones sexuales como la disfunción eréctil en el hombre  o dolor (dispareunia) en la mujer.

 

Algunas recomendaciones para evitar estas situaciones son:

 

  • Añadir una buena dosis de sentido del humor a las  situaciones programadas (algunas de ellas se planifican y pueden producir ausencia de deseo).
  • No olvidar la parte sensual, la parte afectiva de la sexualidad. Preliminares, variedad,..
  • Cuidar con mayor esmero el resto de áreas de la relación de pareja (comunicación, ocio, soporte emocional.,)

 

En el caso en que la pareja finalmente acuda a un Tratamiento de Reproducción Asistida (TRA) es importante que reciba apoyo, soporte emocional y el asesoramiento necesario en todo el proceso. 

 

 

Eva Juni. Psicóloga y Sexóloga clínica

 

 

¿Anorgasmia Masculina?

Anorgasmia masculina, Centro Núria Jorba en BarcelonaLas dificultades en torno al orgasmo tradicionalmente se han asociado a la mujer, pero aunque en menor porcentaje, existen las disfunciones masculinas que se agrupan en lo que denominamos “trastorno orgásmico” y éstas son la eyaculación retardada, la aneyaculación y la eyaculación retrógrada.

El diagnóstico en la eyaculación retardada no es tarea sencilla. No existen unos niveles de tiempo “medio”, que superados, puedan diagnosticar un trastorno. Algún lector pensará “Cuanto más tiempo mejor, ¿no?” y la respuesta es que  más que una cuestión de cronómetro, el criterio para poder hablar de  disfunción es la dificultad recurrente en poder alcanzar el orgasmo durante el acto sexual, a pesar de toda clase de esfuerzos por conseguirlo. Y es que es una situación poco deseada para quien la sufre ya que genera frustración, preocupación y en alguna ocasión, Orgasmo fingido. Hay ocasiones en las que a pesar de que no exista el reflejo eyaculatorio y emisión seminal se mantienen las sensaciones orgásmicas. En otros casos, los que acostumbran a generar mayor malestar son aquellos en los que al hombre le es casi imposible alcanzar el orgasmo. En este sentido, el nivel de excitación puede ser excelente y no tener afectaciones en la erección.

La Aneyaculación se define como  la total ausencia de eyaculación, frente a la eyaculación retardada, en la que, a pesar de la dificultad, el hombre puede conseguir eyacular.  En el hombre puede haber orgasmo sin eyaculación, pero en el caso de la aneyaculación la sensación orgásmica también se encuentra afectada.

La Eyaculación Retrógrada  se produce cuando el semen, que normalmente es eyaculado a través de la uretra, es re direccionado a la vejiga urinaria. La eyaculación retrógrada es referida a veces como un “orgasmo seco”.

El diagnóstico es, por lo general, por medio de un análisis de una muestra de orina que se obtiene poco después de la eyaculación. En los casos de eyaculación retrógrada, la muestra contendrá un nivel anormal de espermatozoides.

A pesar del malestar que pueden generar estas alteraciones en aquellos hombres afectados y sus parejas, estas son también algunas de las posibles causas de la infertilidad masculina.

Las causas de los trastornos del orgasmo en el hombre pueden ser de carácter psicológico u orgánico:

Causas psicológicas

  • Problemas de pareja.
  • Miedo a un posible embarazo (Uso recurrente de “marcha atrás”).
  • Ansiedad, estrés…

Causas orgánicas

  • Lesiones medulares.
  • Obstrucción de las vías seminales (normalmente causada por procesos infecciosos).
  • Diabetes con mal control glucémico.

Alteraciones hormonales (Hiperprolactinemía).

 

 

Eva Juni. Psicóloga y Sexóloga clínica

 

 

Sexo y Alcohol, ¿aliados o enemigos?

Sexo y alcohol, Centro Núria Jorba en BarcelonaEl consumo de alcohol, ya en la tradición Greco-Romana era una práctica muy común asociada al ocio, la vida social y las relaciones sexuales. Se piensa en el alcohol como aquel catalizador que permite desinhibirse de forma rápida y sencilla, que aumenta el deseo y que ayuda en el disfrute del sexo. Incluso se le atribuyen cualidades afrodisíacas.

Intentemos imaginar una cita con alguien que nos guste: Lo más probable es que imaginemos una situación de cena, una botella de vino y quizás después una copa y, aún más, si la cosa pinta bien, posiblemente la otra persona nos invite a “la última copa” en su casa (como en las películas...) Lógico es que asociemos el consumo de alcohol como un favorecedor o potenciador de nuestra vida íntima.

Cierto que, como en todo, la moderación juega un papel crítico. No es lo mismo hablar de una copita de vino, que  de seis… Si bien una dosis de alcohol moderada puede desinhibirnos, esconder sentimientos de vergüenza, timidez  y ansiedad en relación con nuestro físico o la sexualidad,  éste juega un doble papel  que ya nos adelantó William Shakespeare, en una de sus célebres frases en Macbeth: “El alcohol provoca el deseo pero frustra la ejecución”.

Y en aquellos casos que nos veamos reflejados en lo que a “la vergüenza” se refiere, podemos preguntarnos: ¿Existe otra manera más saludable de desinhibirse y dar rienda suelta al deseo? ¿Nos hace falta una copita para dejar de pensar en los posibles defectos de nuestro cuerpo o si vamos a estar a “la altura·”?  Mitos, complejos, tabúes... Y es que, aunque parezca contradictorio, más allá de sus efectos negativos en nuestra salud, el alcohol que nos desinhibe y puede provocar cierta euforia, es un depresor del sistema nervioso central. A dosis mayores, no es para nada nuestro mejor aliado.

En primer lugar porqué facilita conductas de riesgo. El uso de métodos anticonceptivos, tanto en jóvenes como no tan jóvenes disminuye.

En segundo lugar, porqué nuestro aliado puede convertirse en nuestro enemigo, tanto en hombres como en mujeres. En el hombre, la erección, debido al efecto depresor del sistema nervioso central, se complica dificultando el coito, generando no poca frustración en uno mismo y la pareja. De hecho, son frecuentes los casos de hombres que sufren disfunción eréctil de forma habitual y el origen de la disfunción son los encuentros fallidos fruto del consumo de alcohol. En estos casos, el hecho de tener dificultades en algunas ocasiones, genera ansiedad (miedo a que la situación se repita). La ansiedad se anticipa a nuevas situaciones (ya sea con o sin alcohol) y puede generar nuevos fallos eréctiles, con lo que empieza un círculo vicioso que puede ocasionar una disfunción crónica. Además en lo que se refiere al orgasmo masculino, la eyaculación suele retrasarse, a costa de la disminución de sensibilidad. Existen diferencias de género en cuanto a la afectación en las mujeres. Sin querer generalizar, dosis correspondientes a 2-3 copas provocan una reducción marcada del flujo sanguíneo vaginal, una mayor dificultad en tener un orgasmo y menor intensidad y sensibilidad. A pesar de todas estas limitaciones, muchas mujeres experimentan mejor respuesta sexual subjetiva en situaciones donde han tomado unas copas. Este efecto positivo, no cabe duda tiene mucha más relación con la alteración de cogniciones y  sentirse más provocativa.

No existe el afrodisíaco ideal, que nos permite incrementar el deseo y mejorar la respuesta sexual sin afectar otras funciones del organismo, ni el alcohol, ni el cuerno de rinoceronte...

 

Eva Juni. Psicóloga y Sexóloga clínica

 

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