Puedo decir con seguridad que ponernos en manos de la terapeuta fue una muy buena idea. Nos empeñamos en poner solución a nuestros problemas nosotros mismos, pero eso en muchísimas ocasiones supone abordar los conflictos y malentendidos desde nuestro propio punto de vista, y al final acabamos creando más distancia con la pareja que al principio de la situación. Es ahí donde ponerse en manos de un profesional cobra sentido, porque tienen los conocimientos y habilidades necesarias para hacer de árbitros sin ponerse a favor de ninguna de las partes, y dándote una visión realista y lógica de la situación. Además, en el caso de la terapeuta, su optimismo y naturalidad ayudan mucho y crea un ambiente cómodo para poder tratar cualquier tema. Una parte del proceso que también ha ayudado mucho es el tener por escrito el resumen de las sesiones y los ejercicios que podíamos practicar entre sesiones para ir cambiando las dinámicas de pareja hacia unas rutinas y hábitos más sanos y relajados. Después de mi experiencia en el Centro Núria Jorba creo que es muy útil y recomendable buscar esta ayuda para tratar nuestros conflictos de pareja en momentos puntuales, pero también como apoyo de base para ayudarnos a compensar nuestros cambios personales individuales con los de nuestra pareja, y poder tener relaciones sanas y estables a lo largo del tiempo.