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Psicología emocional

Aprende a disfrutar sin hacer nada

¿Cuántas veces has dicho o pensado “no tengo tiempo”? Seguramente muchas más de las que recuerdas. La sensación de no tener tiempo para nada, de tener los días llenos a rebosar y de ir cansados y corriendo a todas partes es uno de los males de nuestra época. Esto se acentúa en entornos urbanos como las grandes ciudades, dónde el ritmo es más acelerado y paradójicamente hay mucha más oferta entorno al ocio.

La era de las pantallas en la que vivimos sumergidxs tampoco nos ayuda a administrar mejor nuestro tiempo, más bien todo lo contrario. En todo momento estamos haciendo algo, trabajando, haciendo algún recado, contestando correos, mensajes…y cuando paramos un momento nos dedicamos a repasar la lista de cosas pendientes.

En realidad todo esto proviene de una falsa creencia que sugiere que las personas de éxito no tienen tiempo libre y que si lo tienen algo no están haciendo bien. Es por eso que desde que somos pequeñxs nos atiborramos a actividades extraescolares y a medida que vamos creciendo, estas actividades pasan de ser cada vez más lúdicas a académicas. Lxs niñxs estresadxs se convierten en adultxs estresados y poco a poco, caemos en una espiral de estrés y saturación mental dentro de una sociedad que nos hace sentir mal si no hacemos “nada” puesto que equivale a “perder el tiempo”.

En realidad sucede todo lo contrario, la creatividad nace en parte del aburrimiento y de dejar fluir los pensamientos sin objetivo alguno. Media hora al día mirando por la ventana sin hacer nada, nos hace mucho más productivxs que 12 horas sin parar. La mente necesita descansar para renovarse, cargar pilas, ver las cosas de manera diferente y generar nuevas ideas y pensamientos, y eso difícilmente puede ocurrir si siempre la mantenemos ocupada.

Como ya se ha comentado, vivir en un entorno que no para puede dificultarnos el parar nosotrxs y no hacer nada, por eso es importante crear un espacio donde poder hacerlo sin sentirnos juzgadxs: una habitación de la casa, un mirador, un parque…cualquier lugar que nos invite a parar puede servir. Otra opción es aprovechar los tiempos “muertos” entre tareas como el trayecto en metro, la espera en la cola del súper etc. para dejar vagar los pensamientos sin ocuparlos con alguna pantalla o llamada pendiente.

Poco a poco y mediante la práctica,  aprenderás a no sentir que desperdicias tu tiempo cuando no haces nada, ¡todo lo contrario!: verás que no hacer nada te ayuda a hacerlo todo.

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Naia Canler. Psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas.