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Últimamente parece que la soltería se ha puesto de moda, empieza a haber toda una corriente que defiende el poder de estar con uno mismo sin la necesidad de compartir la vida en pareja, “tengo una relación conmigo mismo”.

Se está reivindicando el hecho de poder hacer cosas sin la necesidad de alguien al lado, como ir al cine, viajar, ir a un restaurante, etc. y disfrutar de ellas igual o más que con un acompañante.

El problema es que seguimos asociando la soltería con la soledad, se siguen escuchando comentarios como “ah ¿no tienes pareja? ¿estás solo?”. Es muy distinto estar solo que estar soltero, en muchas ocasiones una persona soltera puede sentirse más acompañada y tener menos sentimiento de soledad que una persona que tiene pareja.

Además, para muchas mujeres entradas en los 30, aparece una presión extra: es el momento de formar una familia. Si una mujer en esta etapa no tiene pareja se asocia con el fracaso y con la idea de que triunfar en esta vida es seguir el proyecto marcado por la sociedad: conocer a alguien, vivir juntos, casarse y tener hijos. Y si no lo consigue se la etiqueta de “pobrecita” o de que “alguna tara tendrá”, comentarios asociados en ocasiones, aunque con menos presión, a los hombres. A ellos se los tiende a ver como almas libres, independientes y triunfadoras.

Toca empezar a abrir la mente, a considerar que no hay un estilo de vida mejor o peor, simplemente hay distintas opciones para poder elegir la vida que uno quiere llevar. Debemos dejar de presionar, de cuestionar y de imponer a los demás lo que creemos que es mejor. Cada uno tiene su realidad y sus preferencias.

Siempre se mira con ojos críticos a los solteros pero rara vez se cuestiona a las parejas. Quizás también debemos recordar que hay relaciones tóxicas, personas emparejadas que son dependientes y que no consiguen salir de la relación por miedos, relaciones disfuncionales y desestructuradas, etc.

Por tanto, la soltería es una elección, un camino temporal o definitivo en el que no tienen por qué haber taras ni soledad sino todo lo contrario, puede estar lleno de experiencias, seguridad personal, entorno social y vivencias con uno mismo.

 

 

 

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Núria Jorba. Directora del centro, sexóloga clínica y terapeuta de parejas.