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El succionador de clítoris se ha vuelto el juguete sexual más demandado, está de moda.

Éste juguete ha conseguido ganarse la medalla de oro en ventas y en presencia en las redes sociales. La reconocía marca de juguetería erótica Lelo reconoce que los datos hablan por sí solos, en septiembre, octubre y noviembre de este año han conseguido vender un 440% más que el mismo período de 2018. Además, añade que en 16 años que lleva esta marca diseñando y vendiendo juguetes nunca había vivido una demanda ni un boom tal elevado, lo comparan con el fenómeno de Las cincuenta sombras de grey. De hecho, España es el país europeo en el que Lelo ha vendido más unidades de succionadores.

¿Qué está ocurriendo? Muchas mujeres han empezado a empoderarse, a conocer su cuerpo, a admitir que gran parte de ellas llega al orgasmo a través del clítoris y el succionador es un gran aliado. Se ha empezado a cuestionar que para tener placer femenino hace falta la penetración y, con ello, se puede empezar a reducir la gran presión de la importancia del “tamaño masculino” así como la imposición de tener que tener penetración para considerar que se ha tenido una relación sexual completa.

El succionador consigue que muchas mujeres lleguen rápidamente al éxtasis sin demasiado esfuerzo (se habla de una media de menos de 2 minutos), y algunas mujeres gracias a este juguete consiguen por primera vez llegar al orgasmo.

¿Cómo lo podemos usar? Su uso es bastante sencillo, cada modelo es ligeramente distinto y una de las marcas más conocidas es Satisfyer. Pero, generalmente es un juguete con un pequeño orificio donde se debe colocar el clítoris y al encenderlo empieza la succión. Por tanto, basta con situar el clítoris en la vulva.

Es importante familiarizarse con él, quizás podemos empezar colocándolo en otras zonas como los pezones y ver qué se siente, empezar con intensidades más suaves, ver si gusta utilizarlo al principio, hacia el final o durante todo el proceso de masturbación, si es más placentero con lubricante o sin, etc.

Tiene muchas ventajas como las que estamos nombrando, pero si lo usamos mal puede llevarnos a vivir sus inconvenientes. Es recomendable no colocarlo en el centro de nuestra sexualidad, es decir, generar una dependencia y solo masturbarse con él. Tiene una gran intensidad y facilidad de orgasmo y al dejar de usarlo puede provocar una dificultad de llegar al clímax de otros modos y con otras técnicas. También, al ser tan cómodo, puede reducir las ganas de tener sexualidad con la pareja, por ende, es interesante convertirlo en un complemento y aliado de la relación y no verlo como un enemigo. Podemos usarlo como un añadido durante la penetración para conseguir el idealizado orgasmo al mismo tiempo, lo puede usar la pareja mezclándolo durante el sexo oral o como una forma de despertar y sensibilizar la zona, etc. así que ¡imaginación al poder!

Y, por supuesto, no nos podemos olvidar del mantenimiento. Hay que limpiarlo siempre después de usarlo tal y como indique en las instrucciones, así como mantenerlo cargado para que esté listo cuando lo deseemos.

 

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Núria Jorba. Directora del centro, sexóloga clínica y terapeuta de parejas.