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Terapia de pareja

Cómo lidiar con las intromisiones de los suegros

La mayoría de los conflictos entre las parejas y la familia se producen con los suegros. Estos conflictos causan grandes heridas en los componentes de la pareja al producirse una oposición entre la familia de origen y la nueva familia.

Sobre todo, los enfrentamientos con la familia política tienen lugar en el momento de crecimiento o modificación de la relación de pareja, por ejemplo, el nacimiento de un hijo, casarse, los cambios de residencia, etc.

Estos conflictos son más habituales e intensos en nuestro país en comparación con otros países europeos o a EEUU. Esto se debe a que nosotros tenemos un tejido familiar muy sólido y enriquecedor.

¿Cuáles son las principales causas de conflicto?

En general, las causas de la intrusión se pueden resumir en dos puntos:

  • La excesiva tendencia por parte de los familiares, especialmente de los progenitores, de meterse en los asuntos privados de la pareja.
  • Y la incapacidad de los miembros de la pareja de emanciparse completamente de sus respectivos padres.

Dentro de estos dos motivos hay muchos casos concretos: la suegra que quiere decidir cómo educamos a su nieto, unos padres que no aceptan a la pareja de su hija porque creen que no es “suficiente para ella”, el hijo que depende demasiado de su madre y le permite tener un papel excesivamente protagonista etc.

¿Cómo evitamos los conflictos o conseguimos que no crezcan?

  • El primer paso, y aunque parezca obvio, es importante tener presente y reconocer que, aunque formemos una pareja, somos personas diferentes y que, por lo tanto, nuestras respectivas familias también lo son.
  • En segundo lugar, y muy importante, debemos dar prioridad absoluta a nuestro nuevo núcleo familiar ante el de origen o de sangre. Somos nosotros dos quien hemos decidido crear un proyecto común, y este es el núcleo más importante a defender (hay que evitar la triangulación).

 

  • Esto nos lleva al tercer punto, debemos intentar tomar decisiones de forma conjunta, procurando llegar a acuerdos satisfactorios para ambos. Para hacerlo más firme puede ser interesante crear actividades y objetivos de pareja para fortalecer el vínculo.

 

  • También tenemos que poner límites y no acumular males entendidos o situaciones que nos hayan molestado. Por tanto, cuando una pareja se encuentra enfrentada con la familia lo más recomendable es no dar nunca una opinión negativa, no se debe criticar a los suegros ya que una cosa es que tú critiques a tu madre y otra cosa es que lo haga tu pareja.

 

  • Por último, es importante respetar las costumbres, la educación y el estilo de vida de la familia política. Ya sabemos que supone un esfuerzo que puede chocar con nuestra manera de ser, pero tenemos que evitar comparar a las dos familias. El objetivo que nos debemos marcar es intentar conseguir una relación fluida y natural (actitud abierta y flexible, no responder a las provocaciones).

 

Si todos estos puntos se hacen y sigue habiendo conflictos significa que el problema ya está muy enquistado, en estos casos recomiendo dar el paso de consultar un profesional, un terapeuta de pareja.

 

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Núria Jorba. Directora del centro, sexóloga clínica y terapeuta de parejas.