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Terapia de pareja

Cómo practicar sexo a distancia con tu pareja de forma segura

Actualmente nos encontramos en una sociedad constantemente conectada e “infoxicada” por las nuevas tecnologías. Esto ha tenido múltiples repercusiones, también en el terreno de la sexualidad. Internet, redes sociales y aplicaciones para intercambiar mensajes con otras personas han provocado una mayor facilidad de acceso al universo sexual, no solo por el hecho de ligar y conocer personas fuera de nuestro círculo social, sino también para practicar sexo por Internet.

Sexting y cibersexo

Antes de adentrarme a hablar sobre los pros y contras de estas dos prácticas, hay que definir que el cibersexo hace referencia a la práctica del sexo online, de forma que se llegue a simular una relación sexual. Si nos disponemos a mirar las estadísticas, estudios demuestran que la mayoría de personas reconocen haberlo hecho, pero afirman hacerlo con su pareja estable, y que utilizan mayoritariamente texto, después audios y finalmente, vídeos.

Por otro lado, el sexting consiste en el intercambio de mensajes de texto que tienen una connotación sexual. Actualmente, esta práctica supera el cibersexo puesto que este predominaba con la aparición de las webcam.

A continuación me dispongo a exponer las ventajas de estas dos prácticas. En primer lugar, permiten el desarrollo de imaginación y creatividad. Además, son de fácil acceso (24 horas) y no es necesario tener pareja para poder hacer uso. En relación con la pareja, también pueden ser útiles para enriquecerla y ser una buena alternativa para aquellas relaciones a distancia.

Por último, hay que destacar que no hay preámbulos y la implicación emocional no está habitualmente presente. Comparándolo con la pornografía, el cibersexo y el sexting son mejores prácticas por el hecho que detrás de la pantalla hay una persona interactuando.

No obstante, también hay aspectos negativos que cabe recordar. En primer lugar, existe la posibilidad de que se de extorsión y chantaje, así como adicción sexual. Por adicción, se entiende cualquier actividad u objeto, cuya ausencia genera un malestar. Si hablamos de horas, 3-4 horas por semana se considera aceptable, pero más de 15 ya se consideraría adicción.

Me gustaría destacar que las principales adicciones que sufre la sociedad de hoy día son el juego, el trabajo, las compras, la comida y el sexo. Éstas, afectan a un 7% de los usuarios de internet, los cuales son más de 12 millones de personas al mundo. Dentro de éstos, dos de cada tres no tienen encuentros fuera del mundo online.

Guía para practicar cibersexo

A continuación, expongo algunos consejos que pueden ser útiles para una buena práctica del cibersexo y el sexting:

  • No poder ser nunca reconocidos
  • Encontrar a una persona de confianza con quien poder practicarlo
  • Evitar los vídeos, en el caso de no conocer a la persona
  • No reducir el sexo al mundo online exclusivamente
  • Marcar unos límites propios para evitar posibles adiciones

En relación con los juguetes eróticos y el sexo online, yo siempre los recomiendo para parejas que vivan en la distancia. Entre ellos podemos encontrar los Fundawear, basados en ropa interior con sensores de vibración que se pueden conectar al smartphone de la pareja; los Klic Klic, vibradores para cada uno que se conectan simultáneamente por internet compartiendo las sensaciones con la pareja. Y, por último, el Bliss, es una aplicación que transforma el sexo en un juego con retos, preguntas, etc., para poder jugar en la distancia.

Seguramente muchos de vosotros os estaréis preguntando si este tipo de prácticas se consideran infidelidad o no. El caso es que el 60% de los hombres y el 75% de las mujeres sí lo consideran como tal. Es muy importante conocer cuáles son los límites de cada pareja y hasta qué punto para él o ella lo seria.

 

 

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Núria Jorba. Directora del centro, sexóloga clínica y terapeuta de parejas.