Seleccionar página

Sin duda este confinamiento está generando un cambio en muchos aspectos vitales, así como también está afectando a las relaciones de pareja, en algunos casos en positivo y en otros quizás en negativo.

Las personas que se encuentran en una relación pueden estar pasando el confinamiento de muchos modos. Primero es importante tener presente el tipo de vínculo y compromiso (muchas veces es proporcional a la duración de la relación), pudiendo tener principalmente estos distintos escenarios:

  • Parejas que llevan mucho tiempo de relación
  • Parejas que llevan poco tiempo
  • Parejas que se estaban conociendo

Y después hay que diferenciar los casos que conviven de los que no, y los casos que tienen hijos y los que no.

Cada una de las combinaciones tiene puntos a favor y puntos en contra, también depende de cada caso particular, pero en general podemos hablar de algunas combinaciones comunes que planteamos a continuación.

Las parejas que ya convivían tendrán un tiempo extra para estar juntas, pero eso también puede ser perjudicial si no se gestiona bien, porque puede provocar saturación, falta de tiempo personal e intimidad, monotonía, etc. Pero bien usado quizás puede generar momentos de calidad, buena comunicación, rutinas positivas de casa, etc. La sexualidad es un aspecto que no tenderá a ser favorable, ya que hay una carencia de estímulos que fomenten el deseo (salir a cenar, pasear, bailar, arreglarse, etc.), además del posible conflicto con los estados de ánimo de cada uno de los miembros y sus necesidades. Debemos aceptar que son tiempos complejos y el deseo es uno de los primeros aspectos que tiende a afectarse.

Si hay hijos seguramente se habrá conseguido disfrutar de un espacio familiar que con anterioridad quizás no se conseguía por los apretados horarios. Pero sí es cierto que la intimidad de pareja será muy difícil de mantener y encontrar espacios.

Los casos de parejas que hayan decidido pasar el confinamiento juntas llevando poco tiempo seguramente uno de los dos se habrá ido a casa del otro, generando esto un desequilibrio inicial porque uno deberá adaptarse a la vivienda del otro y quizás a sus hábitos, y el otro compartir su espacio íntimo. Como beneficio se conseguirá descubrir muchos aspectos tanto de convivencia, de personalidad, de estilos de vida, etc. que en otras circunstancias se habría pospuesto, pero, por otro lado, hay el riesgo de saturar la relación y perder esa ilusión y novedad y caer des del principio en una rutina. O quizás comprobar que no hay un buen entendimiento y no poder separarse con facilidad debido a las normas del confinamiento.

Aquellas parejas que no conviven, quizás estarán echándose de menos, acumulando deseo sexual, teniendo espacio personal pero también puede ocurrir que aparezca el distanciamiento y la pérdida de la conexión emocional y, en muchas ocasiones la inseguridad y la disparidad de necesidades personales. Uno quizás necesita estar más conectado y comunicado con el otro y, el otro quizás prefiere más tiempo para él mismo, allí se pueden generar discusiones que además se darán en la distancia y todos sabemos que se tienden a malinterpretar y que la resolución de éstas se hace más compleja.

También tenemos aquellos que se habían acabado de conocer y no han podido seguir con el proceso, viéndose en la tesitura de si invertir en esa posible relación o no y con el miedo de si se van a generar elevadas expectativas que luego no se cumplan o, si este confinamiento va a dañar los inicios. O si, por el contrario, es una excelente situación para ir conociendo poco a poco y sin presiones a esa persona en un estado complejo emocionalmente hablando.

En todos los casos planteados y en mil y una variaciones posibles más aparecen retos a superar y circunstancias excepcionales que pueden jugar a favor o en contra. Como consejos recomiendo tener presentes 4 puntos:

El primer punto es escucharse a uno mismo para saber cómo se siente uno y auto-gestionar las emociones, evitando volcarlas en el otro.

El segundo ítem recomendado es fomentar la comunicación, tanto en la cercanía como en la distancia para conocer las necesidades de ambos y poderlas combinar y empatizar.

En tercer lugar, intentar identificar los posibles beneficios y riesgos que hay en las circunstancias personales de pareja por las que se está pasando.

Y, por último, hay que aceptar que se está viviendo un estado único, nuevo y excepcional y evitar tener unas altas expectativas. Lo mejor es simplemente esperar tener un estado de ánimo estable y pequeños momentos de placer y bienestar.

 

 

Si quieres saber más y conocernos sigue navegando por nuestra web

Núria Jorba. Directora del centro, sexóloga clínica y terapeuta de parejas.