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Terapia de pareja

Consejos para conseguir un sexo satisfactorio en pareja

Actualmente, las parejas valoran el tener un sexo satisfactorio como uno de los elementos esenciales  en la relación. Pero, ¿cómo conseguirlo? Cuando aparece malestar asociado a las relaciones sexuales, la solución suele enfocarse casi por completo en lo que sucede en la cama: aumentar la frecuencia, probar posturas nuevas, cambiar de lugar, comprar juguetes… El problema es que, para cuando se llega a la cama, ya es demasiado tarde. En numerosas ocasiones, las parejas acuden a terapia con este enfoque, el cual ha acabado generado espirales negativas de frustración, tristeza, rabia, culpa o vergüenza generando bucles y dinámicas tóxicas.

Una vida sexual satisfactoria requiere de tiempo para manifestarse (de la misma manera que muchas veces planeamos nuestro ocio), por ello es necesario un trabajo previo antes de que el sexo ocurra. A continuación os ofrecemos algunas reflexiones a tener en cuenta para una vida sexual satisfactoria en pareja.

El juego previo no empieza en la cama. La mayoría de personas piensan que los preliminares son lo que pasa justo antes de la penetración (si nos basamos en el modelo imperante centrado en la penetración como LA PRÁCTICA, pues existen muchísimas opciones de juego sexual. Si quieres leer más sobre mitos relacionados con la sexualidad, te recomiendo este artículo). En realidad, el juego previo nada tiene que ver con el juego sexual. El juego previo es aquello que facilita la intimidad emocional en la pareja. Es básico para empezar con una puesta a tono. Para ello tenemos que crear un espacio para conectar. Esto puede comenzar con una cena en casa o en un restaurante con una conversación tranquila, una actividad que os relaje y motive a los dos como un concierto, ver una película, ir al teatro, pasear por un parque, o cualquier otra cosa. Encontrar un espacio de conexión que nos haga disfrutar a los dos. Inicialmente potenciar la intimidad tiene que ver con conectar, que con el acto físico en sí. Es sentir que tu pareja quiere estar contigo. Es la prueba que nos ven, nos prestan atención y buscan cuidar el vínculo que tenemos.

Recuperar el tonteo. Las parejas cuando llevan un tiempo se olvidan de tontear. ¡Grave error! El tonteo es el calentamiento básico del sexo. Sirve para hacer sentir atractiva a la otra persona, para generar juego y encender la chispa. Puede consistir desde recordar un encuentro sexualmente positivo o anticipar lo que nos gustaría que pasase a través de un mensaje sugerente o una llamada rápida. Incluso un guiño, una mirada o una sonrisa estando en público pueden preparar el escenario posterior. Son esas ganas de querer y no poder, pues bien sabemos que nadie desea lo que ya tiene.

Apreciar a la otra persona. Cuidar a la otra persona y agradecer lo que hace por la relación está profundamente vinculado con una sexualidad satisfactoria en pareja. En general, apreciarse mutuamente es un ingrediente indispensable para un buen funcionamiento. Esto nos produce una sensación de sentirnos importantes, con valor y que se nos reconoce. A su vez permite abrirnos a la vulnerabilidad y sentirnos en confianza para expresarnos libremente, elementos necesarios para una conexión sexual sana.

Espacios programados, no programar sexo. Programar citas es mucho más importante que programar sexo. Programar sexo puede parecer robótico, y se vuelve más difícil garantizar que, en un día y en una hora determinados, haya ganas de tener sexo. A decir verdad, es más probable que la ansiedad de rendimiento o la inseguridad hagan presencia, lo que lleva a bloqueos y a la evitación sexual. A la larga, la expectativa de tener sexo en ciertos momentos evitablemente causará una desconexión. Lo interesante es programar espacios de pareja para dedicarle tiempo a la relación. Si eso lleva a un encuentro sexual, ¡genial! Si no lo hace, cuanto más significativa sea la conexión seguirá siendo más probable que haya encuentros sexuales.

Hablar de sexo de forma real. Hablar honestamente sobre las razones por las cuáles no estáis teniendo sexo es un paso que, aunque a veces doloroso, también puede darnos mucha información (¡y estrategias para solucionarlo!). Tratar de encontrar momentos concretos y de calma para conversar y entrar en detalles sobre lo que queréis y lo que sentís: ¿es el sexo aburrido? ¿Las propuestas de tu pareja te abruman? ¿El sexo simplemente te incomoda o no es emocionante? ¿No es una prioridad para ti ahora? ¿Es difícil tener sexo cuando tiene otros problemas o no te sientes bien con su vida? Son conversaciones complejas emocionalmente, pero si se ignora y no se aborda estos temas incómodos, corremos el riesgo de que se enquisten en la relación. Comprender mejor las necesidades de la otra persona facilitará encontrar el equilibrio adecuado que se adapte a las preferencias personales de la pareja. Además para mantener una relación sexual saludable es fundamental alcanzar un nivel de comodidad razonable en la comunicación.

Estos cinco puntos nos ayudan a que las relaciones sexuales sean sanas y satisfactorias. Como vemos, la sexualidad compartida debe fomentarse y cuidarse de manera continua, como otros aspectos importantes de su vida. Desde la terapia podemos volver a encarrilarlo; pero mantenerlo en la pista depende de la pareja. ¡Aseguraos de que le dedicáis los cuidados necesarios a vuestra vida sexual!

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Arantxa Moliner. Psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas.