Seleccionar página

El hablar sobre sexualidad con los hijxs es un tema que trae de cabeza a muchos padres y madres. ¿Cuándo es un buen momento? ¿Si no pregunta, saco yo el tema? ¿Cuál es la mejor manera de hacerlo? ¿Qué información debo dar?

Al final parece que les da más apuro y vergüenza hablar de estos temas a los padres y madres que a los/las niños/as. En realidad, la sexualidad no debería tratarse como un tema aparte, forma parte de nuestra vida y por lo tanto debería formar parte también de nuestras conversaciones.

Naturalidad ante todo.

El preparar y buscar un momento para “la charla” es de todo menos natural. Es importante llamar a las cosas por su nombre, pero no hace falta ponernos serios/as para tratar temas relacionados con la sexualidad. Si lo hacemos de esta manera, lo que estaremos transmitiendo es que es un tema especial y tabú y trasladaremos nuestra vergüenza, reparo y pudor a nuestros hijos/as, haciendo que sea poco probable que si les surge alguna duda al respecto en el futuro, acudan a nosotros/as.

El sexo aparece por todas partes en nuestra vida cotidiana, se hace referencia a él en las canciones, películas, series, carteles publicitarios etc., por lo que sacar el tema es relativamente fácil si lo tratamos con naturalidad.

Adecuar el lenguaje a su edad.

Igual que con cualquier otro tema, si queremos hacernos entender, tenemos que adaptar nuestro lenguaje y explicaciones a la edad de los/as niños/as. A veces no es necesario dar grandes y extensas explicaciones a preguntas que nos pueden hacer sobre sexualidad, simplemente debemos ponernos en el lugar de los/as niños/as antes de responder, utilizar ejemplos que formen parte de su mundo para acompañar las explicaciones y abrir una vía de comunicación en esta dirección.

Evitar reírse de sus preguntas, ridiculizar o reñir.

Todas las preguntas son válidas. Si nos reímos cuándo nuestro/a hijo/a saca un tema relacionado con la sexualidad o pregunta, ridiculizamos su demanda con risas o bromas, o incluso lo/la censuramos por hablar de estos temas, estaremos creando un tema tabú y cierta sensación de malestar, por lo que es poco probable que se sigan haciendo preguntas.

No mentir ni evitar temas.

Puede pasar que nos pregunten algo que no sabemos o sobre lo que no tenemos toda la información necesaria. En estos casos en vez de mentir e inventarnos una explicación o evitar directamente la cuestión, es aconsejable explicar con toda naturalidad que no lo sabemos todo, pero que vamos a buscar la información para poder hablar sobre ello, o mejor aún, buscar juntos/as esta información y aprender a la vez.

No forzar la comunicación.

En ocasiones, creemos que debemos hablar sobre sexo con nuestro/as hijos/as pero ellos/as no quieren o no tienen esa necesidad. Si el tema no fluye, podemos intentar generarlo, pero si intentamos forzarlo o imponerlo puede provocar rechazo y aversión, emociones que en realidad queremos evitar. Hay que dar el tiempo y espacio necesario que cada uno/a necesite.

 

 

Si quieres saber más y conocernos sigue navegando por nuestra web

Naia Canler. Psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas.