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Debida a la situación del COVID-19 y el confinamiento que estamos viviendo, muchas parejas han pasado a convivir 24 horas juntos.

En términos de sexualidad, vemos algunos posts, dónde se anima a las parejas a potenciar su sexualidad, a tener más encuentros sexuales para aprovechar este “kit kat” dentro de nuestra vida ajetreada.

Pero quizás, para algunas personas, este exceso de tiempo con la pareja, no suponga un plus para potenciar la sexualidad, sino una presión añadida. Este puede ser el caso de personas con disfunciones sexuales aún no trabajadas que viven la sexualidad con malestar. Por ejemplo, una persona que sufre de dispareunia (dolor en el coito), puede que estos días supongan una constante tensión.

Esto también puede ser así, para aquellas personas con bajo deseo sexual, dónde en estos días se puede hacer más visible, e incluso se sientan más presionados que normalmente.

¿Qué pasa con aquellas parejas que tenían pocos encuentros sexuales, aparentemente porque tenían poco tiempo, pero ahora cuando tienen más espacios tampoco se refleja en los encuentros sexuales? Quizás a uno de los dos le gustaría aprovechar estos momentos, pero quizás para la otra persona es una presión, puesto que su frecuencia ya le parecía bien.

También puede ser que algunas personas, por ansiedad, por la incertidumbre, por tener familiares enfermos estos días, tampoco les apetezca tener muchos encuentros sexuales.

En realidad, la sexualidad, es solo una parte más de la pareja, como también lo son la afectividad, la comunicación, el ocio o la filosofía de vida. Por lo tanto, no hace falta que toda nuestra convivencia ahora se centre en la sexualidad, sino que intentemos potenciar todas las partes de la pareja e intentar trabajar en aquellos aspectos menos buenos.

¿Qué hacer si estás viviendo la sexualidad de forma negativa durante el confinamiento?

  • Hacer una reflexión personal sobre que es lo que nos está generando está ansiedad o tensión respecto a la sexualidad.
  • Comunicarle a nuestra pareja nuestra reflexión y hablar sobre el tema. De esta forma, podremos saber su opinión, como lo está viviendo él o ella y ver como lo podemos enfocar juntos.
  • Intentar ver como podemos gestionar la situación y actuar. En caso de ser un caso que precise de intervención de un psicólogo/sexólogo, ponerse en contacto con ellos para poder empezar a trabajar estos días, con más calma de la que tendremos cuando volvamos a nuestra rutina.
  • Potenciar las otras partes buenas de la pareja para así establecer dinámicas positivas, y reducir nuestra sensación de presión.

En conclusión, no todos vivimos la sexualidad de la misma forma. No para todo el mundo, el confinamiento significa tener más sexo.

En realidad, lo más importante en estos días, no es aumentar la cantidad de relaciones sexuales, sino aumentar la calidad de estos encuentros.

 

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Ariadna Bonals. Psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas.