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Está claro que el COVID-19 nos ha parado: nos ha parado a nivel profesional, a nivel de relaciones sociales “presenciales” al menos, a nivel de rutinas, de quehaceres diarios, de formación en el caso de quienes están cursando estudios, en definitiva a nivel general y global, por lo que a geografía.

Y a priori, este “frenazo forzado” puede parecer desalentador, irónicamente agobiante, pero no tiene porqué ser así… al menos no, en todos los ámbitos…

Y uno de esos en los que el parar nos puede beneficiar más que perjudicar, es a nivel de relaciones sexuales y de esa seducción que debería estar presente durante la relación sexual y que la velocidad y ritmos habituales nos lleva, lamentablemente, a descuidar en muchas ocasiones… así que, los que estéis confinados y confiandas con la pareja, tomar nota de algunos tips para convertir esta situación en una oportunidad para nutrir esos momentos de intimidad…

Y para eso, resulta interesante hablar del término Slow Sex. Quizás muchos/as de  vosotros/as ya le conocéis, pero para quienes les es desconocido, vamos a hablar de él.

El Slow Sex, como la misma terminología en inglés significa, se podría traducir como el practicar el “Sexo despacio”, disfrutando al detalle de cada instante durante la relación sexual, desarrollándolo lentamente, deteniéndonos en el placer de los sentidos, sin centrarse en llegar a un punto en concreto, retardando así la eyaculación y el orgasmo, si es que finalmente se quiere llegar a ese “destino”, ya que, quien práctica el Slow Sex, no se centra en el destino… si no en “disfrutar del viaje” con los 5 sentidos, deteniéndonos y cuidando el momento,  saboreando cada caricia, mirada, juego, susurro, que lentamente alimentaran el deseo.

Y bien, aquí es donde entre en escena el confinamiento, ya que éste, nos facilita precisamente el tener más tiempo del habitual (en caso de parejas que estén solas). Partiendo entonces del factor tiempo y añadiendo el factor ganas, evidentemente, pasemos a dar algunos consejos para el momento en sí:

  • Suma erotismo al momento: añade al encuentro elementos que os ayuden a generar erotismo: lencería/ropa interior sexy, luz tenue, fruta, chocolate, nata, música sensual de fondo, uso de antifaces, plumas, aceites, velas… cualquier elemento que permita ese juego con los cinco sentidos…
  • Cambiad el lugar habitual donde soléis tener relaciones, por otro espacio de la casa, dónde también estéis cómodos/as y podáis, igualmente, añadir ese punto de erotismo y tiempo lento rompiendo con “donde siempre y cómo siempre”… esa sensación de novedad, hará que os apetezca más deleitaros lentamente en el momento…
  • Explorad vuestro cuerpo lentamente a través de la piel: la piel, es el órgano sexual más grande de nuestro cuerpo, y que mejor que detenerse a descubrir cada centímetro de la del cuerpo de nuestro compañero/a sexual ya sea con los dedos, labios, plumas, lengua… Si le damos más protagonismo que a los genitales, que al tener una erección, o al llegar al orgasmo probablemente empezaremos a disfrutar de una de las partes más placenteras en la intimidad sexual, que es la de acariciar y ser acariciado lentamente, con un masaje lleno de movimientos muy lentos, de pies a cabeza…
  • Acercaros al otro sutilmente: El deseo se enciende cuando tengo ante mí, todo aquello que quiero tener, sentir, acariciar, besar, y no puedo hacerlo impulsivamente… Pues bien, ya sea un striptease, un baile sensual lento, va a favorecer ese concepto “slow” del encuentro…
  • La idea de esta práctica es poner en valor la riqueza inherente de la sexualidad, que consiste precisamente en el disfrute del momento, de las experiencias y sensaciones, independientemente del final…

Porque el sexo, como la vida, es un viaje, no un destino… Disfrutemos lentamente de éste, e igual que como cuando viajamos decimos “no quiero que se acabe, ojalá durase más”, vayamos hacer lo mismo cuando “viajemos” sexualmente, vayamos a hacer del confinamiento en pareja, una oportunidad para detenernos en el otro…

 

 

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Maria Villalba. Psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas.