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Terapia de pareja

¿Cuándo vale la pena darse un tiempo en la relación de pareja?

Muchas relaciones llegan a un punto donde uno de los dos miembros o los dos no tienen claro si tiene sentido seguir con la relación de pareja, o si esa es la relación que ellos desean. Cada vez se está dando más esta situación: muchas personas desean disfrutar y notar que la relación que están viviendo vale la pena, pero en ocasiones hay aspectos que no funcionan y ahí es donde acostumbran a aparecer las dudas y la balanza de si vale la pena seguir o es mejor separarse, al menos temporalmente, aunque sea una decisión en ocasiones muy complicada por las ataduras que hay entre los dos: hijos, piso, matrimonio, etcétera.

Cuando algunos aspectos de la pareja no funcionan, es lícito pensar en un distanciamiento temporal. 

Normalmente surge en el pensamiento una lucha interna entre los aspectos que van bien y compensan la relación y aquellos otros que no son lo que uno quiere o esperaba.

Una separación a tiempo.

¿Qué se hace en ese instante, cuando dudamos, cuando hay algún aspecto de la pareja que es perfecto pero hay otros que no nos gustan nada? Lo mejor es plantear un tiempo de separación, lo que llamamos separación temporal: estar un período sin contacto y alejados de la pareja para coger distancia y poder aclarar las ideas y necesidades.

Lo más importante es tener claro cómo llevar a cabo esa separación. Es básico comentar las pautas que se van a seguir y qué aspectos se deben tener en cuenta para que esta separación temporal nos guíe hacia los objetivos que esperamos y sea positiva.

Un tiempo de separación de pareja puede servir para resolver conflictos enquistados.

1.- Intentar evitar el contacto con la pareja. Para que realmente este período sea fructífero es bueno marcar acuerdos en los que se intente evitar el máximo de contacto posible. De otro modo no se estará realizando realmente la separación. Si hay hijos en común, elcontacto sólo estará dirigido a ellos para saber que están bien. Asimismo, debe intentarse que cada uno de los miembros de la pareja pase la mitad del tiempo con los hijos para conseguir un equilibrio.

2.- Tenemos que saber lo que nos pasa. Este tiempo nos debe servir para analizar concretamente cuáles son los aspectos o motivos que no nos dejan estar bien. Si no lo conseguimos resolver es recomendable acudir a un profesional que nos ayude a descubrirlo.

3.- Debemos hablarlo con la pareja, por mucho que nos cueste.Después de la separación es bueno tener un día de reencuentro en el que tenemos que decirle y hablar de lo que nos está pasando, de qué dudamos y qué necesitamos. Si no tenemos una buena comunicación y no llegamos a un buen puerto, es importante buscar alternativas para explicarlo: ir juntos a un profesional, escribir un texto donde plasmemos aquello que queremos transmitir, etcétera.

4.- Decidir cuáles son los pasos a seguir para que se solucionen los puntos que no funcionan y así poder tener claro si hay una posibilidad de mejora o no. Si solo planteamos el tema y decimos qué nos pasa sin marcar un camino a seguir, no servirá de mucho. Nos frustraremos aun más al ver que sabemos las causas pero no hacemos nada al respecto, y que la relación se va apagando poco a poco. Por tanto, debemos decidir inicialmente qué necesitamos y después comentarlo en pareja.

5.- Pero si el problema descubierto es más una crisis personal de uno de los miembros y no tiene nada que ver con la relación, debemos saber cómo afrontarlo. Quizás el que no está bien necesita un espacio. O, por el contrario, se puede trabajar estando juntos (hay que vigilar que el que no tiene la crisis se posicione en la figura de salvador y/o cuidador). Sobre todo, es básico poner un límite de tiempo para ver la evolución porque puede ser algo a muy largo plazo que acabe desgastando la pareja y/o la relación.

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Núria Jorba. Directora del centro, sexóloga clínica y terapeuta de parejas.