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Terapia Sexual

Diez claves para tener un sexo de calidad

Sexo de calidad es sinónimo de sexo gourmet. Se trata de disfrutar del placer con todos los sentidos (gusto, olfato, vista, tacto, oído y el sexto sentido: “la fantasía”), añadiendo un punto de creatividad y olvidándonos de llegar a una meta. Simplemente se trata de gozar de todo el proceso.

En muchas ocasiones creemos que para conseguir un buen sexo necesitamos tiempo y grandes dosis de imaginación. Pero a través de las diez claves expuestas a continuación desmitificaremos esta creencia pudiendo mejorar la calidad del sexo sin hacer un elevado esfuerzo ni invertir demasiado tiempo.

1.- Prioriza el sexo en tu relación de pareja y en tu día a día.

Actualmente, nuestro día a día acostumbra a ser muy ajetreado y con poco tiempo libre; llegamos a casa por la noche, agotados y con ganas de meternos en la cama y descansar. Si nos dejamos llevar por esta dinámica siempre acaba quedando el sexo en último lugar. Después de lavar los platos por la noche y relajarnos en el sofá, quedándonos medio dormidos, es fácil que en ese momento el deseo no aparezca y se llegue al momento de hacerlo “porque ya toca”. Lo que yo llamo “el síndrome del calendario”.

Por eso, es importante dar un espacio al sexo, priorizarlo ante otras obligaciones. Si nos paramos a pensar, en muchas ocasiones hacemos cosas que no nos acaban de apetecer, pero si mantenemos un ritmo y frecuencia y nos incentivamos, acaban gustándonos y hasta acabamos deseando que llegue el momento de volverlo a hacer. Por ejemplo, el deporte. Con la sexualidad ocurre exactamente lo mismo: si lo priorizamos y no lo dejamos “para después de las obligaciones”, disfrutaremos de ello ¡más y mejor!

2.- Ten en cuenta que la sexualidad empieza en la seducción.

Con el paso de los años (y sobre todo si tenemos pareja estable) nos olvidamos que el sexo es mucho más que preliminares, coito y orgasmo. Por tanto, si queremos tener un sexo de calidad ha llegado el momento de volver a recuperar el coqueteo y la picardía fuera del momento sexual y convertir nuestro día a día en erótico, sensual y positivo.

Introduciendo la seducción, automáticamente conseguiremosaumentar nuestro deseo y el de nuestra pareja. Con esto no quiero decir que se deba dedicar un largo y tedioso tiempo a la seducción, sino que en ocasiones un simple beso, mirada, acercamiento o comentario subido de tono, conductas que son de dos minutos, son suficientes para revivir la llama.

3.- Conócete sexualmente y averigua qué es lo que te gusta.

Para poder disfrutar plenamente del sexo debemos conocernos primero nosotros mismos. Es importante conocer nuestras apetencias en el terreno sexual: saber qué es lo que nos activa, con qué se despierta nuestro deseo, qué es lo que nos interesa y lo que no, con qué nos sentimos cómodos, etcétera. Es el momento de experimentar y conocer nuestros gustos personales.

4.- Comunícate con tu pareja en el tema sexual.

Para podernos comunicar sexualmente debemos saber qué es lo que nos gusta y lo que nos desagrada (punto anterior). Es verdad que es distinto saber qué es lo que uno quiere que tenerlo que comunicar al otro, y más en el caso de las preferencias sexuales. En muchos casos puede invadirnos la timidez, el miedo a que nos juzguen o a dar una mala imagen, pero debemos recordar que nuestra pareja nos quiere y es nuestra compañera. Además, en el campo de la sexualidad no hay cosas bien o mal hechas, sino simplemente preferencias y gustos.

Si conseguimos saltar el obstáculo del miedo y la vergüenza de comunicarnos sexualmente conseguiremos crear un sexo de calidad porque permitiremos que nuestra pareja conozca nuestros gustos sexuales y nosotros los suyos, pudiendo conseguir unacomplicidad sexual y consecuentemente una vida sexual plena. Recordad, el motor indiscutible de la sexualidad es la comunicación honesta, atrevida y sin prejuicios.

5.- Añade un poco de creatividad.

El sexo de calidad va ligado indiscutiblemente a la creatividad, espontaneidad e imaginación. Los enemigos principales de la sexualidad son la rutina, la pereza y la monotonía. Estos aparecen en el instante que dejamos de innovar, que caemos en el hábito de hacer siempre lo mismo, en el mismo lugar, a la misma hora y de la misma manera.

Entiendo que al leer estas líneas muchos lectores puedan estar pensando que es muy fácil decir, pero no tan fácil de hacer, con tantas responsabilidades diarias es imposible y que con los años la rutina aparece sin poder evitarlo. Estoy de acuerdo en que nunca se mantiene el ritmo del primer año, pero con un poco de ganas y dedicación podemos conseguir ir introduciendo pequeños cambios que nos hagan salir de la monotonía y evitar la pereza.

6.- Céntrate en el aquí y ahora.

Para que la sexualidad fluya, aparezca el deseo y la excitación es importante centrarse en el momento sexual. Todos sabemos que la sociedad actual nos llena de dolores de cabeza, preocupaciones y problemas que resolver; desconectar y dejarlo todo a un lado es costoso pero necesario y fundamental para poder apreciar y disfrutar de los pequeños detalles y del espacio sexual.

7.- Evita empezar y acabar siempre de la misma manera.

Tendemos a concebir el sexo en cuatro pasos: caricias de iniciación, preliminares, coito y conseguir el orgasmo. Estas fases se acostumbran a repetir en cada encuentro sexual haciendo que podamos prever y saber qué viene después, eliminando toda intriga e ilusión. Lo que deriva a que el deseo descienda porque no aparece ni pizca de novedad ni creatividad. Por tanto, es importante que este aspecto lo tengamos presente para evitar la tediosa rutina, con las claves expuestas anteriormente ya tenemos las herramientas para crear distintos encuentros.

Un aspecto esencial a tener presente es que no siempre que iniciemos la seducción, tiene que ir seguido de un encuentro sexual, igual que cuando tengamos un espacio íntimo como caricias, un baño compartido, una conversación sentimental debe seguirlo el sexo. Si condicionamos siempre estos momentos de sensualidad a una obligación sexual crearemos lo que es llamado “sentimiento de tarea” que consiste en sentirnos forzados a tener una relación cada vez que tengamos un acercamiento, anulando por completo el deseo sexual y en muchas ocasiones bloqueando cualquier muestra de afecto.

8.- Rompe el esquema de sexo = orgasmo.

Tendemos a concebir el sexo como la culminación del orgasmo, lo que crea obligaciones y presiones alrededor del momento sexual, haciendo que en muchas ocasiones nos centremos en las zonas físicas más erógenas que serían los genitales, y los pechos en el caso de las mujeres, haciendo demasiado hincapié en ellas y olvidándonos de muchas otras.

Debemos recordar que el órgano más erógeno es nuestra mente, a través de la imaginación y la fantasía podemos llegar a elevadas cotas de excitación y pasión hasta el punto de simplemente necesitar una caricia. Así como la piel es el órgano erógeno más grande, lo que nos lleva a tener que reflexionar que a veces nos perdemos muchos estímulos sexuales y sensaciones al centrarnos solamente en los genitales y pechos.

9.- Disfruta del momento “sobrecama”.

Este concepto lo inventé porque vi que muchas parejas le daban unamuy baja importancia al momento posterior al sexo. De modo que intenté compararlo con el proceso de comida y me di cuenta que nos era mucho más fácil para todos entenderlo con mayor facilidad y darle más relevancia si lo concebíamos como el momento de sobremesa, en el que se habla, se toma el café y uno se relaja en compañía.

Es significante que después de un encuentro sexual haya un espacio de unión, de intimidad y de conexión, ayuda a que la calidad y la valoración del encuentro sean más positivas y que, al mismo tiempo la relación de pareja se vea beneficiada. Por tanto, debemos intentar no quedarnos dormidos o correr a ponernos la ropa interior y centrarnos más en la persona que tenemos al lado, creando ese espacio mágico ideal para hablar de sentimientos, emociones o quizás para comentar el encuentro sexual que acabamos de tener.

10.- Recuerda que para que el sexo funcione la relación de pareja debe ser positiva

Cuando la sexualidad dentro de una relación de pareja falla acostumbra a ser un reflejo de que algún aspecto de la relación de pareja no va del todo bien, así como cuando la sexualidad va bien la pareja se ve beneficiada de forma inmediata. Por eso, antes de poner en práctica todas las claves que se han ido comentando debemos analizar nuestra relación de pareja en todas sus facetas (familia, ocio, comunicación, afectividad, relaciones sociales, etcétera) así como debemos saber cuáles son las necesidades de nuestra pareja, qué es aquello que le hace falta para estar bien, e intentar colaborar para proporcionárselo si está dentro de nuestro alcance y es razonable.

Al mismo tiempo debemos encargarnos y responsabilizarnos de que nuestra pareja conozca aquello que necesitamos y deseamos, es importante saber que si no lo decimos no lo puede adivinar. Por tanto, el primer paso para empezar a crear un sexo de calidad es que los requisitos de ambas partes de la pareja estén cubiertos y que ambos miembros se sientan bien.

 

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Núria Jorba. Directora del centro, sexóloga clínica y terapeuta de parejas.