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Psicología emocional

El agotamiento o fatiga emocional

 

El agotamiento emocional es un estado al que pueden llegar las personas a causa de una sobrecarga de esfuerzo. Las consecuencias de la fatiga emocional se manifiestan tanto física como psicológicamente y afectan a una gran parte de la población en un momento u otro de su vida. 

Todo el mundo en alguna ocasión se ha sentido desbordado por obligaciones, exigencias laborales, sociales y problemas personales que generan un alto nivel de estrés. Si esta situación se alarga en el tiempo, llega un momento en que se genera una sensación de no ser capaces de afrontar el día a día y puede llegar a ser paralizante e incapacitante.

 

El agotamiento emocional puede aparecer de diversas maneras, aunque nunca es repentino. Puede que se vaya generando con el tiempo a consecuencia de un ritmo de vida que no nos deje tiempo ni espacio para cuidar de nosotros/as mismos/as, en el que siempre haya algo urgente de lo que ocuparse o alguien prioritario a quien atender. También puede aparecer tras un largo periodo de mucho estrés o un suceso traumático de elevado coste emocional. Cuándo esto pasa, se puede originar un estado depresivo y de apatía vital del que en ocasiones es complicado salir.

Para prevenir esto, es importante conocer los síntomas y señales de alerta que nos pueden indicar si estamos cerca de padecer agotamiento o fatiga emocional:

  • Problemas de concentración continuados en el tiempo.
  • Sensación de pérdida de memoria, dificultad en recordar cosas consideradas importantes.
  • Nerviosismo o sensación de incomodidad la mayor parte del día.
  • Irritabilidad e hipersensibilidad generalizadas.
  • Dolores de cabeza habituales, migrañas, dolor de espalda, estómago etc.
  • Sensación de no estar al cien por cien, de no cumplir bien con las tareas habituales o de que se conviertan en algo que supone mucho más esfuerzo del normal.
  • Dificultad para conectar con el presente.
  • Cansancio físico que no disminuye al dormir el número suficiente de horas.

 

Cuándo se detectan varios de estos síntomas, es necesario adoptar estrategias de autocuidado que ayuden a restablecer y mantener nuestro equilibrio mental y físico, algunas de las mejores maneras de combatir el agotamiento o fatiga emocional son:

  • Descansar y desconectar. Si es posible fuera de nuestro entorno habitual, unos días lejos de responsabilidades y obligaciones.
  • Buscar en nuestro día a día espacios para la tranquilidad y el disfrute individual, priorizándolo.
  • Contacto con la naturaleza.
  • Pedir ayuda.

 

Recuerda que la única persona responsable de tu bienestar eres tú y difícilmente podrás tomar las riendas de tu vida y tener calidad de vida si no te cuidas.

 

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Naia Canler. Psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas.