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Psicología emocional

Los grandes momentos del día

 

Durante un día, hay muchos momentos agradables y seguramente, al leer el título de este artículo, se te han ocurrido unos cuantos. ¿Cuáles son? Aquí van unos cuantos. ¡A ver si coincidimos!

Sabemos que por las mañanas no nos gusta que nos suene el despertador pero esos cinco minutitos de más es uno de esos momentos de los que hablo. En invierno hace frío y quedarse en la cama un poco más es algo que nos gusta mucho. En verano, cuando entra un poco de luz por la ventana y te vas despertando poco a poco, ya es todo un placer, muy agradable. Por lo tanto uno de los momentos del día sería este. Después, cuando nos levantamos todo parece funcionar muy deprisa sobre todo después de haber arrastrado un poco los pies hacia el comedor para preparar el desayuno o incluso cuando entramos en la habitación de los niños para empezar a despertarles.

Un segundo momento podría ser el desayuno. El desayuno suele ser la primera comida del día aunque sea ligera, pequeña, con prisas o más abundante, suele gustar mucho. Puede que desayunes a solas o con compañía pero consideramos que siempre es un momento agradable para conectar con nosotros/as mismos/as y para empezar el día con buen pie. Es recomendable desayunar antes de salir de casa así evitamos salir con el estómago vacío y picar o comprar cualquier cosa que en muchos casos, es poco saludable. Seguro que tenemos cinco minutos para desayunar y sino, podemos levantarnos un poco antes. Seguro que empezamos mejor el día y con menos estrés. Es mejor disfrutar de un buen desayuno en casa que de pie en el tren/metro/coche, en la oficina o andando por la calle. Los pequeños momentos ¡cuentan! así que si sueles salir sin comer nada de casa, ¡prueba esta táctica nueva!

Tanto si estás trabajando o estudiando, buscando trabajo o a punto de jubilarte o cualquier otra situación, para un momento y céntrate en ti mismo/a. Consiste en hacer una pausa y desconectar del mundo por un instante. Lo puedes conseguir poniéndote de pie o sentado/a poniendo atención a tu respiración. Si te cuesta encontrar un momento tranquilo, puedes ir al servicio, salir a la calle un momento o encontrar un sitio tranquilo en el lugar en el que te encuentres, seguro que alguno hay. Parece algo muy básico y sencillo pero funciona si lo vas repitiendo durante el día así nos evadimos un ratito de la rutina y de nuestras obligaciones.

En relación con el punto anterior, si lo necesitas o crees que alguien de tu círculo más cercano lo puede necesitar, puedes hacer una llamada flash para saber cómo van las cosas y si todo está bien. Puede ser una llamada a tu pareja, a tus hijos/as, a alguien de tu familia, a tu amigo/a de más confianza, etc. Una llamada de ánimo nos dará esa energía que necesitamos para acabar las horas que nos quedan.

El momento más esperando del día es cuando llegamos a casa. Tanto si vives solo/a, en pareja, con un/a compañero/a de piso, con tus padres o madres, con tus hijos/as, con algún miembro de tu familia o con algún animalito ¡ya puedes respirar! Parece que ya estas a salvo. Ya has cumplido con tus quehaceres del día y ahora toca relajarse mucho así que mímate y que te mimen.  Deja que te coman a besos y come a besos. Sumérgete en el abrazo más infinito por parte de los tuyos. Tira tu bolsa y chaqueta por el suelo ¡estás en tu casa! En este momento es cuando las alegrías empiezan a venir solas. Sentimos el gustazo que da sacarse los zapatos. En el caso de las mujeres, sacarse el sujetador. En el caso de los hombres, desabrocharse el botón de los pantalones. Sentir el tacto del pijama con nuestra piel. Oler los alimentos que vamos a cocinar o que se están cocinando a fuego lento. Las caricias que espera tu perro/a o gato/a y un sinfín de sensaciones fantásticas que espero que con este artículo valores mucho más porque las cosas pequeñas pueden ser muy grandes.  

 

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Carla Colell. Coordinadora y community manager.