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Terapia Sexual

Mitos sexuales creados por la industria cinematográfica (Parte II)

Seguimos con los mitos existentes en torno a la sexualidad humana más populares creados y recreados por la industria cinematográfica. Todos ellos se pueden encontrar en innumerables películas y series, y suelen ser motivo de frustración y malestar al comprobar que en la vida real las cosas funcionan de manera bastante diferente, ya que la ausencia de información y educación sexual nos lleva, en muchos casos, a darlos por ciertos al no tener referentes reales con los que contrastar la información. Si quieres leer otros mitos sexuales populares, puedes encontrarlos en la primera parte de este artículo

  1. Primeras veces: idílicas o desastrosas.

Las primeras veces en la pequeña y gran pantalla no suelen tener un término medio: o son un completo desastre o son la mejor experiencia del mundo. En el primer caso, cuándo las cosas no salen como se esperaba, la experiencia sexual provoca vergüenza, nerviosismo y muchas connotaciones negativas. En el otro extremo observamos primeras veces placenteras y plenamente satisfactorias. Para empezar, hay que tener cuidado con las expectativas, el buen sexo requiere conocerse y sobre todo saber comunicarse a través de la comunicación verbal y no verbal, conocerse bien a uno/a mismo/a y estar dispuesto/a a aprender sobre la persona con la que estamos compartiendo, normalizando y mostrando interés. Por lo tanto, no hay una manera de hacerlo bien o hacerlo mal universal, esto dependerá de cómo nos sintamos.

  1. Los hombres siempre tienen ganas.

Este mito está muy extendido y se ha convertido en creencia popular: los hombres siempre tienen deseo sexual y están predispuestos a mantener relaciones sexuales en cualquier momento. ¿Qué pasa cuándo es el hombre el que no quiere? Normalmente es percibido como un problema y una rareza cuándo debería ser lo más natural del mundo. No podemos separar el sexo de las demás áreas de nuestra vida, todo influye y se retroalimenta. Cuando una persona no está bien, está cansada, triste, estresada, nerviosa etc. inevitablemente el deseo sexual se ve afectado independientemente del género, aunque no hace falta estar mal para no desear tener relaciones sexuales en un determinado momento, puede suceder que tengamos otras prioridades en nuestra vida.

  1. Homosexualidad VS heterosexualidad.

En los últimos años las relaciones sexuales homosexuales empiezan a tener un espacio en la industria cinematográfica, pero desde una perspectiva más global, no es habitual que los/las protagonistas sean personas homosexuales. Normalmente estos papeles son asignados a personajes secundarios, amigos/as de los/as protagonistas, invisibilizando en muchos casos todo tipo de relaciones sexuales no heteronormativas.

  1. Masturbación femenina olvidada.

La masturbación masculina está muy normalizada y el cine no es ninguna excepción. Es habitual ver escenas en las que se refleja o en las que se hace referencia a ello de algún modo. En cambio, el trato que se le da en este ámbito a la autoestimulación femenina es totalmente diferente. Habitualmente ni se menciona y no queda reflejada de ningún modo, hecho que contribuye y perpetua el tabú social existente alrededor de la sexualidad femenina, quedando ésta relegada a existir solo cuando se comparte.

  1. Sexo oral femenino VS masculino

Siguiendo con el tema de la sexualidad femenina invisibilizada, aquí podemos encontrar otro ejemplo: en escenas sexuales en la pequeña y gran pantalla, cuándo el sexo oral aparece, suele estar dirigido hacia el hombre. El practicar sexo oral a mujeres es mucho menos habitual. Diversos estudios apuntan a que el porcentaje de mujeres que practican sexo oral a hombres es mucho mayor que el de hombres que practican sexo oral a mujeres durante una relación sexual. Quizá este desequilibrio en parte se deba a el poco protagonismo que se les da a escenas donde las mujeres se limiten a recibir placer sexual.

 

 

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Naia Canler. Psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas.