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Las redes sociales son un aspecto clave en las rupturas, provocan una dificultad añadida en el proceso del duelo emocional. Da igual si ha sido una ruptura de mutuo acuerdo, si ha habido un engaño o lo ha decidido uno mismo terminar la relación. El hecho es que seguir sabiendo de esa persona que ha sido especial en su momento no va ayudar al cierre. Los pacientes que acuden a mi consulta siempre me dicen que lo más difícil es no pensar en esa persona, no contactar ni tener la tentación de buscarla en redes, por ende, siempre les recomiendo que durante un tiempo (si no hay hijos, mascotas o vínculos necesarios a mantener) se elimine cualquier tipo de conexión (aquí también entran las redes sociales).  

Si cada vez que abrimos las redes aparece la ex pareja o sabemos que podemos acceder a su perfil porque lo tiene público seguro que acabaremos cayendo en el cotilleo y recibiremos información que nos va a generar malestar, provocando así un caos emocional en nuestro proceso del duelo.

De hecho, la revista Cyberpsychology, Behavior and Social Networking ha publicado un estudio que confirma que más de la mitad de los encuestados seguía manteniendo una relación virtual con al ex pareja, lo que favorecía a un aumento del deseo sexual hacia la persona y echar de menos la relación. Inevitablemente se acaba produciendo una idealización, lo que provocará que el cierre sea más complicado y poder reiniciar la vida amorosa sea casi imposible.

Instagram es la red que más malestar emocional provoca, las fotos son la manera más directa de saber y ver esa persona del pasado. Y si además al verla deducimos que la ex pareja está feliz o quizás ha rehecho su vida, generará un desequilibrio en nuestro estado anímico. 

Si buscamos las razones, el por qué se tiende a hacer esto, quizás es porque pasamos muy buenos momentos, porque nos hizo daño y no conseguimos superar el dolor, porque la echamos de menos o quizás porque hay ciertas dudas que no conseguimos aclarar. Cualquiera de las opciones lleva a la misma conclusión, lo mejor es eliminar esa tentación o hablar directamente si ha quedado algo pendiente.

Cada vez tenemos más rapidez por vivir, eso provoca que los duelos emocionales no se gestionen bien y no se superen como toca, y si eso no se consigue genera una mochila emocional (carga emocional de vivencias no resueltas). Eso provoca que no podamos soltarnos, pasar página, cerrar capítulos y abrir de nuevos. Cuando una relación se termina debemos darnos un tiempo para recomponernos, es importante digerir el dolor, el malestar y los miedos que aparecen al sentirnos solos. La mayor parte de la población tiende a evitar el dolor y lo tapa buscando distracciones. Hace falta afrontar el dolor y saber decir adiós, y con ese adiós también se añade el eliminarla de las redes sociales.

Cuando alguna de las etapas del duelo no se supera, no se gestiona como es debido es cuando podemos caer en la tentación y seguir el rastro de la ex pareja. Por tanto, hay que plantearse si se han gestionado bien todas las etapas de la ruptura y del duelo.  

Hay que recordar que las etapas del duelo no son lineales, pero sí que es importante vivirlas todas y digerirlas bien. Podemos hablar de 5 grandes fases:

  1. El shock:

Primera etapa donde aparece la paralización y la desorientación. La vida se ha estancado de golpe y el día a día se llena de emociones negativas y malestar. Este shock tiende a durar como máximo un mes, entonces es cuando llega la sensación de pérdida.

  1. La pena:

Estado de irritabilidad, mal humor, tristeza, miedo por la incertidumbre, etc. Aparece el deseo incontrolable de contactar con la ex pareja. Es la etapa de lamentarse por la pérdida y por todas las experiencias vividas juntos.

  1. La adjudicación de la culpa:

Necesidad de encontrarle sentido a todo lo ocurrido. Intentar analizar qué salió mal y de quién es la culpa. Aparece la ira, la rabia, la búsqueda del por qué. Hay mucha labilidad emocional (odio, tristeza, angustia, libertad, alegría, dolor, injusticia, perdón, ternura, etc.) así como aparecen los principales miedos (no ser capaz de superarlo, no volver a amar y ser amado, miedo a volver a confiar, etc.).

  1. La reconstrucción:

Inicio de la reconstrucción activa de la vida, empiezan a haber más días buenos que malos. Es cuando se aprende de todo lo vivido.

  1. La resolución:

Inicio de un nuevo ciclo vital. Este es el momento de decidir el inicio de una nueva relación amorosa.

Saber de la ex pareja es muy tentador, pero es hora de cortar el vínculo, cerrar esa etapa y aceptar que forma parte del pasado. Hay que recordar que lo más importante es confiar en uno mismo y hacer un buen duelo y un buen cierre emocional.

 

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Núria Jorba. Directora del centro, sexóloga clínica y terapeuta de parejas.