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Terapia Sexual

¿Qué hay de la igualdad de orgasmos?

 

En numerosas ocasiones en terapia (y de manera informal) me preguntan si existen diferencias entre el orgasmo femenino o masculino: ¿Quién tiene más placer?, ¿Cuántos tipos de orgasmos hay?, ¿Qué orgasmos son más intensos? La experiencia orgásmica siguiendo uno de los grandes misterios, y poco a nada tiene que ver con los genitales que tenemos. Muchas veces tras este cuestionamiento se esconde la creencia que las mujeres lo tienen más difícil para llegar al orgasmo, pues se considera que su respuesta sexual es más compleja (lo cual, ya os adelanto, no es una regla universal).

En general se habla de la dificultad para llegar al orgasmo de las mujeres y de la rapidez de muchos hombres para alcanzarlo. Dos preocupaciones que traen a muchas personas a terapia. Circula el chiste que es su mayoría los hombres se excitan con apretar un botón, y las mujeres son un ordenador complejo que requiere de muchas variables. Esto se aleja de ser una norma aplicable a todas las personas, pues el deseo  y la excitación suele ser más complejo de comprender independientemente de los genitales.

Lo que sí es cierto que la dinámica sexual que tenemos en nuestro imaginario, a causa de modelos de referencia como la pornografía o las películas de hollywood, no es el que facilita el orgasmo femenino. La dinámica sexual imperante se centra y gira en torno a la penetración vaginal; la cual tiene un fin reproductivo para la especie, pero no suele llevar a la mayoría de mujeres al orgasmo. Este modelo sigue vigente porque a nivel anatómico aún se considera que la vagina equivale a un pene a la inversa; cuando el tejido del clítoris es el que corresponde al tejido que conforma el pene. Aunque algunas mujeres pueden tener sensaciones con la penetración vaginal, pocas consiguen alcanzar el orgasmo (aunque siempre es a través de la estimulación indirecta del clítoris).

Esto queda explicito en estudios, como éste realizado en EEUU en población cisgénero de diferentes orientaciones, que evidencia que en las relaciones heterosexuales hay una brecha entre los orgasmos. En encuentros heterosexuales se observa una diferencia considerable entre el disfrute orgásmico de hombres y mujeres: el 95% de los hombres alcanzaba el orgasmo en contraposición con el 65% de las mujeres.

Para los hombres en relaciones homosexuales los resultados eran parecidos (89%); en cambio, en relaciones lésbicas los números eran sorprendentemente altos – y similares a los de los hombres heterosexuales y homosexuales (86%). Vemos que no hay diferencias casi en la facilidad de alcanzar orgasmos entre parejas homosexuales (independientemente de su sexo), pero sí para las mujeres según si tienen sexo homosexual o heterosexual: las mujeres lesbianas tienen significativamente más orgasmos que las mujeres heterosexuales. El dato curioso, viene con las personas bisexuales. El 88% de los hombres bisexuales llegaban al orgasmo (siendo el dato parecido a los anteriores), pero en cambio las mujeres bisexuales tenían un porcentaje parecido a las mujeres heterosexuales (66%). Posiblemente esto se debe a que la invisibilidad de la bisexualidad y que la mayoría de mujeres bisexuales acaban teniendo como parejas sexuales a hombres heterosexuales.

Para romper esta brecha es esencial cambiar la manera en la que concebimos el sexo para que todos los orgasmos tengan lugar. Es evidente que esta concepción del sexo donde todo se centra en la penetración vaginal como práctica principal perjudica a las mujeres. Empecemos por dejar de llamar preliminares a todo el juego sexual y generemos una dinámica más satisfactoria para que las personas que participan puedan conseguir su placer.

 

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Arantxa Moliner. Psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas.