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Terapia de pareja

Romanticismo exagerado

 

La música que escuchamos, la publicidad, el cine, la televisión, la radio… entre muchos otros estímulos externos que recibimos cada día, nos hablan y nos inculcan ciertas ideas sobre el amor poco realistas que muchas veces acabamos adoptando como propias de manera automática e inconsciente. Estas creencias son la base del romanticismo exagerado, ese que dictamina cómo debe comportarse uno mismo y la pareja para tener una relación ideal y como debe ser el amor.  Esta serie de ideas erróneas pueden hacer que mantengamos relaciones tóxicas y dañinas muy insatisfactorias que nos impiden disfrutar plenamente de una relación o incluso de encontrar pareja, por lo que es necesario cuestionarnos si están actuando en nosotros/as.

La clave para detectar el romanticismo exagerado está en las expectativas. Cuando se inicia una relación, se espera que la otra persona se comporte de una determinada manera, y a la vez actuamos como creemos que se espera que lo hagamos ante ciertas situaciones, lo que nos lleva a la decepción y la insatisfacción cuando la realidad se impone y nos muestra con el paso del tiempo que no todo es como creíamos.

Otro gran mito del romanticismo exagerado es que la otra persona es la responsable de nuestra felicidad. La pareja es la responsable de proporcionarnos seguridad, felicidad y cubrir todas nuestras necesidades, a menudo sin siquiera tener que comunicárselas, puesto que se espera que la persona amada adivine nuestros pensamientos. Este tipo de conductas provocan que uno/a acabe olvidándose de sí mismo/a al vivir para y por la relación de pareja además de crear una dependencia a la relación poco saludable.

La creencia de que el amor es dejarse llevar totalmente por la intensidad del sentimiento y que este debe mantenerse a lo largo de la relación, también proviene del romanticismo exagerado. En la fase de enamoramiento puede parecer todo perfecto, nuevo, estimulante e intenso, pero esto no dura para siempre. Las relaciones se estabilizan en un momento dado y empieza a aparecer la necesidad de tener un mayor espacio personal y mayor independencia de la pareja, lo que puede provocar una crisis en la relación al no cumplirse expectativas tales como estar pendiente del otro/a constantemente, brindar muestras de amor continuo, deseo sexual elevado, tener pequeños detalles con la pareja muy a menudo, etc.

El romanticismo bien entendido, el que nace y no impone, el que fluye y no influye, el espontaneo y el que no espera nada a cambio, es el único que debería existir dentro de una relación sana y satisfactoria.

 

Naia Canler. Psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas.