Contacto y blog
Especialidades y el centro

Psicología emocional

Ser mala madre

Madre. Solamente definir lo que significa nos llevaría muchísimas páginas. ¿Qué nos transmite esta palabra? ¿Qué significa ser madre a día de hoy en nuestra sociedad? ¿Qué significa para ti? y ¿Ser una buena madre? ¿Cómo sabemos si lo somos, si lo estamos haciendo bien?

Si algo tengo claro es que lo peor que puede decirse a una madre, lo que más le dolerá, es ponerla en duda como tal, decirle, en el fondo, que es Mala Madre. Podemos romperle el corazón en pedazos.

Ser “Buena madre” hoy en día es una misión imposible. En el mundo de la información recibimos miles de inputs, consejos ya desde el embarazo. Se espera de ti como madre que no pierdas tu identidad como mujer, que crezcas profesionalmente, que te cuides, que puedas entrar en una talla 38-40 y, es imprescindible que nunca te olvides de ninguna fecha importante, de las actividades del cole, que participes en el Ampa, que sepas hacer galletas, montar unas fiestas de cumpleaños geniales (si puede ser, la mejor), que potencies la creatividad de tus hijos, que los empoderes y les ayudes a forjar una buena autoestima, pero eso sí, sin dejar de establecer límites, encontrar tiempo para tu pareja, tu familia, tus amigos, y un millón de cosas más. Solamente con escribirlo ya me agoto. Demasiados roles, exigencias y expectativas altísimas, que al final llevan a replicar el modelo de “mujeres orquesta” que tienen la sensación de estar en todo sin llegar a nada de forma satisfactoria. ¿Qué pasa entonces? Que cuando no llego, cuando me digo que no lo estoy haciendo bien, me valoro de forma negativa, siento fracaso y frustración, además del cansancio y el castigo a mi autoestima.

Pensarás que tal vez hay otra madre, quizás alguna  del cole que sí, que puede con todo y que además tiene 3 niños con los que estudia Japonés o quizás verás una heroína en tu cuñada o en la vecina. Siento decirte que ¡No!. No hay humano que pueda mantener la salud bajo tanta tarea y responsabilidad sostenida.

No te castigues, no te sientas culpable por no poder pasar tanto tiempo con ellos como querrías, por desear más que nada en el mundo que se duerman ya, por un día de cena poco saludable. No podemos sostener la perfección, hay que darse un margen.

Antes que madres somos personas, mujeres, con nuestras virtudes y nuestros defectos, con buenos y malos momentos, con una infinita capacidad de dar amor y casi la misma de pegar algún grito de vez en cuando.

Porqué no hay una mujer ni un niño/a igual, no existe un manual al uso universal para la maternidad. Formarse, informarse, pedir ayuda cuando se necesite está genial pero buscar un modelo de perfección mantenido nos aleja de la espontaneidad, de la complicidad que podemos establecer cuando somos nosotros/as mismos/as.

No olvides que eres única como persona y también como madre. No hay una forma de ser madre perfecta, hay miles de formas de ser una buena madre.

 

Eva Juni. Psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas.