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Terapia Sexual

Sexualidad y diversidad funcional

 

En primer lugar hay que aclarar que muchas veces se confunde sexualidad con relaciones sexuales, y relaciones sexuales con coito. Eso comporta que nos cueste mucho entender la sexualidad en personas con cierta discapacidad, ya sea física como intelectual.

Socialmente se sigue manteniendo la idea de que cuanto más nos acercamos al ideal de hombre o mujer, mejor sexualidad hay, y nos olvidamos que eso solo es la carcasa y que, aunque nos alejamos de los patrones establecidos o no cumplimos todos los cánones de belleza, podemos tener una sexualidad igual o más plena que los demás.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) defiende que todos los seres humanos tenemos derecho a vivir una sexualidad sana, libre y responsable.

Nos cuenta mucho entender que el sexo en la vida de una persona con discapacidad aporta el mismo que en la nuestra, ayuda a mejorar la calidad de vida en todos los aspectos y las dimensiones: bienestar emocional, relaciones interpersonales, desarrollo personal, etc. La discapacidad no es un factor que impida las prácticas eróticoafectivas ni el poder ejercer los derechos humanos y reproductivos.

 

Tipos de discapacidades

Si hablamos de los diferentes tipos de discapacidades los podemos englobar en dos clasificaciones: la primera se centra en el tipos de discapacidad: física, intelectual, sensorial y mixta (intelectual más sensorial), y la segunda clasificación se centra en el origen de la discapacidad: si es congénita (de nacimiento) o bien adquirida.

Por ejemplo una discapacidad intelectual como es el Síndrome de Down comporta unas limitaciones significativas en el funcionamiento cognitivo, lo que hace que sea más afectivo una orientación y aprendizaje sexual visual y no tanto de lectoescritura. Aunque a día de hoy hay muy pocos recursos y materiales didácticos apropiados.

De otro lado dentro del grupo de discapacidades físicas se debe diferenciar el origen congénito o adquirido, ya que en el primer caso dependiendo de las limitaciones se educará y formará hacia un desarrollo sexual personal y positivo. Pero en el segundo caso como podría ser una lesión medular hay un antes y un después, hay un querer recuperar la sexualidad anterior. Por lo tanto es necesario trabajar el cambio de rol, la aceptación de la nueva situación, reinventarse con la pareja abriendo, todo un mundo de posibilidades.

Por último hay personas con discapacidad sensorial (visual o auditiva), los cuales deben adaptar los contenidos a otros canales sensoriales, aunque tampoco se ha profundizado sobre este tema.

 

Función de los profesionales y el entorno

Los profesionales debemos atender todas las demandas, necesidades, dudas, curiosidades, motivaciones, etc. Ayudando a encontrar una vida de desarrollo para conseguir una educación sexual positiva. De esta manera podemos conseguir que se conozcan, que se acepten y que puedan expresar su sexualidad satisfactoriamente.

El principal problema es que falta mucho material para esta tarea, así como estudios y documentación.

Cada persona ha de vivir su sexualidad a su manera, nadie tiene derecho a bloquear esta oportunidad porque se “salga de la norma”. Aunque yo siempre digo que estoy segura que todos ellos disfrutan mucho más que nosotros de la sexualidad, aprovechando los matices, viviéndolo con plenitud en todos los aspectos.

 

Núria Jorba. Directora del centro, sex coach, sexóloga clínica, terapeuta de parejas.