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Psicología emocional

¿Sinceridad o sincericidio?

 

¿Quién en su infancia no ha recibido nunca un discurso sobre la importancia de ser sincero/a y decir siempre la verdad?

Y, ¿Cuántas veces después de hacerlo nos hemos arrepentido y hemos pensado que más nos hubiera valido mordernos la lengua?

Probablemente esto nos ha pasado por confundir la sinceridad con el sincericidio.

El sincericidio se refiere al uso imprudente de la sinceridad, es decir, cuando se usa la verdad como arma. Tal y como dice el refrán popular: “Boca de verdades, cien enemistades”. A este refrán no le falta razón, la sinceridad hay que usarla con cautela y tiene más que ver en cómo se dicen las cosas y saber cuándo hay que decirlas que el contenido en sí.

Cuándo no tenemos en cuenta los sentimientos, la sensibilidad, el estado emocional y la situación en la que se encuentra la persona con la que estamos hablando y usamos la sinceridad sin filtros simplemente como descarga para nosotros/as mismos/as, estamos cometiendo sincericidio. Esto, aparte de herir a los demás puede llevarnos a herirnos a nosotros/as mismos/as y a boicotearnos, aunque las personas sincericidas no lo reconocen puesto que se escudan detrás de frases y pensamientos del tipo “las cosas hay que decirlas como son”, “yo soy una persona directa”, “no hay que andarse con rodeos” o “ya me lo agradecerán”.

En realidad las personas que cometen estos actos de sincericidio lo que realmente muestran no es una fortaleza, sino muchas debilidades: falta de empatía, falta de educación, falta de asertividad, falta de sensibilidad etc.

En ningún caso se trata de mentir para no herir a los demás, el refranero ya advierte que “se pilla antes a un mentiroso/a que a un/a cojo/a”, sino de ser responsables. La verdad aplicada sin inteligencia social no sirve para construir, sino para destruir.


El verdadero arte se encuentra en saber medir las palabras y en saber encontrar el momento adecuado para transmitir lo que sentimos o pensamos, con la intención de mejorar el entorno, nuestras relaciones sociales y a nosotros/as mismos/as. Por lo tanto, la persona más sincera no será la que diga más verdades, sino quién las comunique de la mejor manera.

 

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Naia Canler. Psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas.