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Terapia de pareja

Solo te pido que me quieras

 

Tener una buena relación de pareja es fuente de bienestar, estabilidad y crecimiento mutuo. Sentirse vinculado, querido y valorado por una persona especial y construir un proyecto común puede ser maravilloso. El problema está en la imagen distorsionada de lo que significa sentir amor por alguien. Basamos nuestras relaciones en una concepción romántica del amor que dificulta mucho establecer una relación equilibrada y sana.

Desde la infancia nos inculcan una serie de mitos románticos sobre el amor a través de las películas, las series, las canciones, los cuentos… y esto sigue también en la vida adulta. Pasamos de Disney a Hollywood, pero los mensajes no distan tanto. Lo cierto es que tanto cultura como educación nos transmiten unos mensajes sobre qué es el amor y cómo debería funcionar. Pero, ¿se ajusta esto a un amor sano? ¿O resulta un amor dependiente y tóxico?

Estas ideas poco realistas sobre cómo funciona una relación de pareja nos transmiten que el otro y su amor es lo único necesario para que la relación funcione y nuestra vida sea plena. Muchas veces este tipo de amor romántico conlleva el hacer renuncias individuales importantes o alejarnos de personas, como amigos y familiares. Se piensa que nos debemos cien por cien a la relación. Todo lo contrario. Cuando nos enamoramos de alguien no debemos fusionarnos con esa persona, como si fuéramos uno solo; debemos mantener nuestra individualidad. Es importante guardar cierta independencia, espacios donde podamos hacer actividades que nos gustan, quedar con nuestras amistades… Creer que una sola persona, en este caso nuestra pareja, satisfacerá todas nuestras necesidades es ingenuo, a la vez que frustrante. De esta manera evitamos caer en dependencia. Además, es cuando disponemos de un espacio individual lo que nos llevará a anhelar y desear a esa persona y tener historias propias a compartir.

Esto no quita el tener un espacio de pareja de calidad. Debemos establecer límites saludables entre el espacio de pareja y el espacio individual. Dedicarle un espacio especial a la pareja sirve para conectar, intimar, pasarlo bien y sentirnos unidos y cómplices. Querernos en sí no basta, la pareja requiere un trabajo. Pero puede ser un trabajo que realicemos con mucha pasión y alegría si lo disfrutamos.

Por otro lado, la pareja ha de funcionar como equipo, donde su herramienta principal sea la comunicación. Saber escuchar, expresarnos libremente y llegar a acuerdos es básico para que una relación funcione. Y esto va más allá de sentir amor.

Debemos aprender a querer bien, además sabiendo que el sentir amor, aunque esencial e indispensable, solo es un ingrediente más para que una relación funcione.

Arantxa Moliner. Psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas.