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Psicología emocional

¿Te atreves?

 

Seguro que muchas veces, ante una situación determinada, has pensado: ¿Lo hago o no? ¿Me atrevo o no?

Y es que tienes dos opciones:

  1. Recular. Esta sería la opción más fácil pero lo que vendría después no lo sería tanto porque seguro que llegaría el arrepentimiento o fracaso por no haberlo intentado. Las dudas aparecerían y generarían malestar.
  2. Lanzarse. Esta segunda opción es la más difícil pero también es la más fructífera porque puedes conseguir muchas cosas. Piensa que hay mucho que ganar así que intentarlo es lo mejor.

Con estos dos ejemplos quiero señalar que en nuestra zona de confort se está muy bien pero la verdad es que en ella no conseguimos nada o conseguimos poco. Si lo que queremos es avanzar y dar pequeños pasos para conseguir nuestros objetivos tenemos que salir de nuestra zona de confort.

 

¿Qué es lo que puede hacer que me cueste salir de mi zona de confort?

¡El miedo! Pero es que el miedo no existe, lo creamos nosotros/as mismos/as como instinto de protección. Una y otra vez nuestra mente nos intenta proteger. Tenemos que ser cautos/as sí, sospesar los pros y los contras y entonces tomar una decisión. A veces le damos muchas vueltas a las cosas y es que éstas en realidad son muy fáciles, las complicamos para sentirnos mejor. Todos/as nosotros/as somos un mar de dudas y nos encanta encontrar soluciones fáciles y rápidas. Por ejemplo, si estamos estudiando o trabajando pero no tenemos muchas ganas de seguir porque estamos desmotivados/as, buscaremos cualquier excusa para entretenernos pero no solventaremos el problema de raíz. Muchas veces no vemos o mejor dicho, no queremos ver lo que tenemos delante, tenemos problemas para afrontar las cosas porque nos da miedo lo que pueda pasar y es que lo más gracioso es que el miedo que podemos sentir es irracional porque la mayoría de las veces las cosas salen bien y después nos sorprendemos de lo exagerados/as que hemos sido pensando negativamente.

Hay que dejar de ser pesimistas porque serlo no es de gran ayuda, entramos en bucle y nos cuesta mucho salir. Es más fácil dejar que las cosas pasen y que todo fluya. La vida es acción y en ésta hay movimiento, no podemos estar parados esperando a que las cosas pasen porque si no lo provocamos, muchas veces no ocurren. La vida es una aventura, un camino con curvas y con piedras que hay que ir apartando. Muchas veces tropezaremos y seguiremos adelante. Muchas veces tendremos complicaciones y no podremos salir huyendo, continuaremos avanzando y nos llevaremos una buena experiencia para afrontar mejor el futuro porque de los errores se aprende mucho. No podemos culparnos de nuestras faltas del pasado, en ese momento actuamos de la mejor manera que sabíamos era la correcta, en un futuro actuaremos de otra manera y mejor, recordando el pasado con orgullo porque gracias a él estamos hoy aquí.

La vida son decisiones, lo hemos dicho muchas veces en nuestros artículos y es que una vez hemos tomado la decisión que para nosotros/as es la adecuada HAY vuelta atrás. Siempre hay vuelta atrás porque si no te hace feliz, suéltalo. Y si soltamos no significa que hayamos fracasado, nos hemos desecho de lo que no nos hacía felices. Es decir, si tomamos una decisión, el objetivo es cumplir con lo que nos hemos propuesto pero, no pasa nada si no lo hacemos, si no llegamos hasta el final no pasa absolutamente nada. Lo fascinante es darse cuenta de que nos hemos equivocado, de que creíamos haber tomado una decisión acertada pero no ha sido así entonces, este hecho hará que más adelante decidas lo que quieres. Antes hemos hablado de recular y este ejemplo no sería recular porque aquí nos hemos dado cuenta de que la decisión no nos pesaba lo suficiente para seguir adelante por lo tanto hemos adoptado una medida de prevención. Antes de seguir hemos puesto el freno para lanzarnos mucho más adelante con otra cosa.

 

En definitiva, lo que quiero resaltar con este discurso es que las cosas son más sencillas si sabemos lo que queremos y de qué manera queremos vivir la vida porque solo depende de nosotros/as. Es nuestra gran decisión porque el objetivo es lo más grande que tenemos, nuestra felicidad y los pasitos que damos hacia ella. Así que, si te hace feliz quédate y sino, suéltalo porque a veces hay que saber soltar para sentirnos mejor y volver a reconectar con quienes somos.

 

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Carla Colell. Coordinadora y community manager.