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Este es un momento que puede conllevar muchas emociones, ilusión por empezar a compartir nuestra vida con la otra persona, miedo al fracaso o a que la convivencia no resulte como esperábamos, tristeza por dejar atrás la convivencia con otras personas como nuestros padres o compañeros de piso, o bien por dejar nuestra ciudad natal. Es un período muy bonito pero que requiere de adaptación por parte de ambos.

Algunas recomendaciones que deberíamos tener en cuenta antes de empezar la convivencia con nuestra pareja, se plasman a continuación:

  • No hay un momento más idóneo que otro, simplemente hay que saber escuchar a la relación y cuando ambos estemos preparados dar el paso. Puede suceder que, en nuestro entorno, por ser jóvenes, nadie haya dado este paso, pero esto no tiene por qué darnos miedo, quizás nuestra relación está en otro punto. O quizás la gente puede decir que nos estamos precipitando por llevar poco tiempo. En este caso, es importante tener en cuenta si la relación de pareja está consolidada porque si no puede suceder, que las tensiones o desacuerdos del principio rompan con más facilidad la relación.

  • Es bueno tener momentos puntuales de convivencia antes de dar el paso, como puede ser un viaje, dónde podremos ver un poco como será la convivencia real, así como empezar a aceptar las diferencias que existan.

  • En el momento de la mudanza, es importante intentar no añadir más cambios en nuestra vida, como puede ser un cambio de trabajo u otro suceso estresante. En estos momentos pueden surgir ciertas tensiones por diferencias de opiniones o gustos, así como el cúmulo de cansancio. En este momento es crucial tener paciencia, expresar nuestra opinión sin quererla imponer, escuchar y empatizar con el otro, y sobretodo llegar a acuerdos.

Realmente crear vuestro nuevo hogar es un proceso que puede ser muy bonito si se hace con calma y ganas.

  • En referencia a la convivencia, hay distintos aspectos a tener en cuenta. En primer lugar, debemos ser conscientes que cada uno de la pareja lleva su propia mochila con sus experiencias, miedos, ilusiones, educación, estilo de vida, hábitos… Por lo tanto, lo más probable es que cada uno tenga su forma de hacer las cosas, por ejemplo, para lavar los platos, habrá gente que los lave mientras está cocinando, habrá otras que lo dejen para después de cenar, otros para el día siguiente, o incluso alguien que lo ponga todo en el lavavajillas. Hay que respetar los hábitos del otro, pero sobretodo establecer nuevos hábitos a través de acuerdos, para poder generar nuevos con los que ambos miembros de la pareja se sientan a gusto.

En segundo lugar, es crucial establecer acuerdos con el tema de las tareas del hogar. La mayoría de las discusiones de pareja surgen a raíz de este tema, porque uno de la pareja siente que tiene que hacer más que el otro. Por lo tanto, lo mejor es repartirlo de forma equitativa, teniendo en cuenta la disponibilidad de tiempo de ambos, y revisando estos acuerdos si hay algún cambio significativo en la vida, como un cambio de horario laboral, por ejemplo. 

Otro aspecto importante es saber repartir nuestro tiempo en espacios de pareja e individuales. A menudo, cuando uno de la pareja se ha cambiado de ciudad y tiene a sus familiares y amigos lejos, tienden a hacerlo todo juntos. Es importante tener espacios individuales para echarse de menos y poder estar con gente distinta.

Del mismo modo, en los espacios de pareja, hay que buscar actividades de ocio que nos apetezcan, y no convertir nuestra relación en una rutina, quedándonos siempre en casa.

Dicho esto, ¿empezamos esta nueva aventura, llamada convivencia?

 

 

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Ariadna Bonals. Psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas.