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Terapia Sexual

El sexo en la madurez

 

Muchas veces oímos hablar de que la sexualidad tiene una edad preestablecida, la efervescencia, la cual se encuentra en la juventud y, que las personas mayores ya no son aptas para disfrutar de ella.

Lo cierto es que esto no es así y continuadamente nuestra sociedad crea mitos sobre este hecho. Por este motivo, hoy hablaremos sobre sexualidad relacionándola con cada etapa evolutiva de la persona.

A los 40 

Empezando por los 40 años, se ha demostrado que es la etapa en que la sexualidad femenina aumenta, no hay excesiva preocupación por los hijos, se pierden las inseguridades físicas y se tienen menos complejas. En definitiva, se sabe más lo que se quiere. En cuanto los orgasmos, estos suelen ser mayores tanto en cantidad y calidad. Estadísticas han demostrado que el 61% de las mujeres de entre 18 y 24 años alcanzó el clímax la última vez que tuvo relaciones sexuales.

A los 30 años lo consiguieron un 65% de las mujeres encuestadas, mientras que entre los 40 y 50 años lo hizo el 70%.

No obstante, el hombre con cuarenta años mantiene su sexualidad de los 30 pero cambia el tipo de sexo que se desea, es decir, apetece investigar nuevas prácticas, fantasías, etc. innovar en la sexualidad.

A los 50

Continuando por los 50 años, esta etapa también llamada la segunda luna de miel, se produce un descubrimiento de la pareja cuando los hijos ya son mayores. A veces, mucho mejor que la primera, ya que no hay complejos, se sabe lo que se quiere y, en principio, hay buena salud. Por otra parte, también cogen fuerza las caricias, la conexión emocional, los preliminares, etc.

A los 60

Hacia los 60 años aparece la menopausia y la andropausia (estrógenos y andrógenos), se dan cambios hormonales que disminuyen el deseo y la excitación sexual. Es muy importante durante esta etapa el vínculo creado con la pareja y los factores psicológicos. También pueden aparecer problemas relacionados con la salud, como la hipertensión, la diabetes, etc. Asimismo, se produce también un aumento de las enfermedades de transmisión sexual al no haber posibilidad de embarazo, disminuye la lubricación y la respuesta eréctil es más lenta y progresiva. Es por este motivo que se da mucha importancia a los preliminares.

Un ejemplo para poder entender mejor los cambios que se dan a los sesenta años sería el de querer correr 100 metros en 11 segundos como se hacía años atrás o el tener que aceptar llevar gafas. Es decir, con la edad aceptamos que el cuerpo cambia, que es más lento y necesita ayudas externas, pero en el aspecto de la sexualidad aún nos cuesta aceptar estos cambios que no tienen por qué ser negativos.

A los 70

La última etapa a comentar, la de los 70 años, es el momento en el que se cree que ya no hay sexo, afirmación totalmente errónea. Hay que dar importancia a descubrir nuevas vías que no sean el coito y tener claro que somos las mismas personas, pero con unos cuantos años de más encima. Además, existen alternativas para combatir la disfunción eréctil como la viagra, el cialis o el fenovir.

Por último, destacar que existe una relación entre la actividad sexual mantenida en la vejez y la ejercida durante la juventud. Además, las relaciones sexuales son un beneficio para aquellas personas que sufren incontinencia urinaria y cáncer de próstata.

 

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Núria Jorba. Directora del centro, sexóloga clínica y terapeuta de parejas.