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Terapia Sexual

La elección de ser madre

 

Alrededor de los 30 años una de las preguntas estrella que se les hace a las mujeres es: “¿Cuándo piensas tener hijos?”. Esta pregunta puede venir del entorno e, incluso, te la pueden plantear en las entrevistas para acceder a puestos de trabajo. Reiteradamente a ellas se le pone sobre la mesa y se enfrentan a la maternidad. Parece que la elección de ser madre aún es cuestionada socialmente.

“¿No te gustan los niños?”, “¡Se te va a pasar el arroz!”, “¿Es la maternidad tu asignatura pendiente?”, y una vez pasada la época fértil, “¿Te arrepientes de no haberlos tenido?”.

La mayoría de mujeres se enfrentan a estas preguntas y comentarios de manera habitual, cuando ser o no ser madre debería tratarse de una decisión íntima. El hecho de que una mujer decida no tener descendencia es una simple elección dentro de su vida, que no debería ser cuestionada, juzgada o criticada. “Cambiarás de opinión”, “¡Pero si es lo mejor que puedes hacer en la vida!” o “Eso es que no se te ha despertado aún el instinto maternal”. Con este tipo de preguntas se llega a poner más en duda la credibilidad de la decisión de una mujer de 30 años que afirma, por las razones que sean, no querer tenerlos que a una niña de 6 años que muestra su deseo de verse casada y con bebés.

A nivel estatal, según el estudio “La infecundidad en España: ti-tac, tic-tac” se calcula que actualmente alrededor de 1 de cada 4 mujeres no va a tener descendencia, ya sea porque no quiere o porque no puede. Por lo tanto, ésta es una realidad que encontramos a nuestro alrededor. Las NoMo (no mother del inglés, no madres) son las siglas que refieren a este colectivo.

Se podría clasificar las NoMo en dos grupos. Por un lado, las mujeres que deciden no tener hijos porque no sienten ese deseo o porque tienen otros planes de vida para ellas mismas. Por otro, aquellas que, tras diferentes intentos, topan con el hecho de que no van a poder ser madres. Estas últimas suelen pasar por largos procesos de reproducción asistida, los cuales pueden requerir de una lucha constante y ser costosos tanto emocionalmente como económicamente. Cuando tras muchos intentos lo esperado parece no llegar, muchas parejas toman la decisión de dejar de lado la búsqueda de descendencia. Este proceso puede ser doloroso, largo y desgastante tanto a nivel personal como de pareja. Estas mujeres han de transitar un duelo por el anhelo proyectado en la maternidad y reestructurar su vida hacia otros caminos, además de enfrentarse al cuestionamiento social reiterativo por su no maternidad. Por ello, este segundo grupo, muchas veces se encuentra en una posición vulnerable y puede ser importante que dispongan de ayuda psicológica para hacer frente a su situación.

Uno de los problemas que dificulta esta situación es que socialmente la imagen que se proyecta de aquellas mujeres que no tienen hijos es de tristeza, soledad, egoísmo, excentricismo… Una imagen totalmente caricaturizada y distorsionada. ¿Son infelices aquellas que no son madres? Obviamente no. La felicidad se cultiva cuando sientes que sabes cómo llenar tu vida y tienes un camino a seguir. Ser o no ser madre no te define como mujer, ni como persona, ni tu felicidad. Pues la vida puede estar llena de muchísimos proyectos, y ser madre puede ser tan sólo uno de ellos.

 

Arantxa Moliner. Psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas.