No podemos obviar que fingir los orgasmos sigue siendo una práctica más habitual de lo que debería, normalmente la asociamos a las mujeres, pero muchos hombres se las ingenian para hacerlo, aunque lo tienen más difícil debido a que su eyaculación es más visible. Si esta práctica sigue vigente significa que estamos focalizando el orgasmo como el objetivo del encuentro sexual o como el único indicador de que la relación ha sido satisfactoria.  

Nos sigue faltando mucho recorrido para conseguir visualizar la sexualidad como un trayecto lleno de sensaciones y matices, así como una experiencia en la que no hay que cumplir, solo disfrutar y dejarse llevar. Si estas ideas estuvieran interiorizadas no habría orgasmos fingidos ni presiones en las relaciones íntimas. 

En consulta veo muchas personas que no consiguen llegar al orgasmo en pareja y se siente muy frustradas, individualmente no tienen dificultades para conseguir su placer y llegar al clímax, pero con otra persona se bloquean y no consiguen dejarse llevar. 

Los motivos pueden ser varios y quizás más de uno de ellos: 

  1. El primero es la forma de autoestimulación, si siempre sigues un mismo patrón al estimularte y tu forma de llegar al orgasmo es muy concreta y particular, condicionará negativamente a que tu pareja sexual pueda hacerte llegar. Es imposible que la otra persona te estimule exactamente del mismo modo, por tanto, lo recomendable es que empieces a descubrir nuevas sensaciones y salgas de tu patrón de masturbación.
  2. El segundo motivo es el miedo a perder el control, a dejarse llevar. Hay muchas personas que el soltarse les genera inseguridad, sea por su personalidad, porque se han habituado a funcionar así o porque tienen miedo de lo que pensará la otra persona. Varias veces he escuchado la frase: “me da vergüenza por si me pongo a gritar o pongo una mala cara o tengo espasmos”. Por tanto, si este es tu caso debes trabajar tu autoestima y el aprender a dejarte llevar y soltar el control.
  3. El tercer motivo es el querer gustar y complacer. Cuando el sexo parte de la otra persona en vez de uno mismo es imposible conectar con el propio cuerpo y las sensaciones y, por ende, poder llegar al clímax. La presión de hacer lo que toca, de encajar en el canon de lo establecido hace que el sexo parta de la parte racional y mental en vez de lo corporal y sensorial. Si sientes que esto te ocurre deberás trabajar el egoísmo positivo, el saber estar centrado en ti mismo y el aprender a comunicar lo que te gusta y necesitas, dejando de adaptarte continuamente a las necesidades del otro. 

Por supuesto no podemos obviar que este malestar es más común en las mujeres que en los hombres. Seguimos con una sexualidad muy orientada al placer masculino donde la penetración es el centro y la base de la relación sexual, cuando 3 de cada 10 mujeres llegan al orgasmo con la penetración en comparación a 8 de cada 10 que lo consiguen con la estimulación directa del clítoris. 

Debemos conseguir interiorizar que sexualidad es un camino, sensaciones placenteras, conexión y juego y que se trata de que ambos disfruten sin objetivos ni presión. 

Si quieres saber más y conocernos sigue navegando por nuestra web

Fuente: La Alcoba – La Vanguardia (Núria Jorba)