¿Quién no ha tenido que recurrir alguna vez a hacerse una lista de tareas? 

Nuevo curso, después de vacaciones, nuevo año… Las listas están presentes a lo largo de nuestra vida desde que comenzamos a asumir responsabilidades.

Los ritmos de vida que llevamos, la cantidad de responsabilidades que asumimos, en definitiva, el universo de cosas por hacer, ya sea en nuestras vidas personales o en nuestras parcelas profesionales, hace que recordar todo, sea prácticamente una hazaña imposible o poco probable y además, un generador de estrés importante, lo que a su vez contribuye en olvidos casi asegurados…

¡Con lo cual, vaciar todo aquello en una agenda o en una lista, es algo muy útil, práctico y resolutivo para ello!

Pero… ¿Sientes que te funcionan tus listas? 

¿Sientes que es un recurso que cuando lo usas, acabas por seguirlo y te resulta productivo?

En este artículo se van a facilitar algunos tips, para que, en caso que en la pregunta anterior tu respuesta haya sido no, o no tanto como me gustaría, puedas revisar si lo estás haciendo de la mejor manera.

En definitiva, en la eficacia de este recurso, hay una parte de subjetividad, como en casi todo en esta vida. Lo que resulta valido y útil para unxs, no lo es para otrxs. 

Pero, al margen de esa subjetividad, te invito a tomar nota de las siguientes pautas, que ya Ari Tuckman propuso en su día:

    1. Ten una lista única, ya que varias listas independientes las unes de las otras, pueden generar confusión. Crea una única lista general. Utilizar una única libreta para ello, va a ayudarte a ello.
    2. Utilízala de manera sistemática, ya que ésta, solo será útil si nos dirigimos a ella siempre que lo necesitemos.
    3. Clasifica los distintos puntos que anotes según horas específicas en las que vas a hacer esa determinada tarea.
    4. Elimina aquellos puntos a los que habitualmente no llegas y que solo se convierten en un desgaste de energía. No lo incluyas en ella si no vas a hacerlo.
    5. Ve actualizando tu lista regularmente en la medida que vayas haciendo cosas o incorporando otras.
    6. Establece prioridades dentro de tu propia lista y céntrate principalmente en estos. Aseguramos lo urgente y nos relajamos si lo importante lo tenemos que dejar para otro día/más adelante.

Teniendo en cuenta estos principios, es muy probable que logres hacer de este recurso, un recurso mucho más efectivo para ti y que no solo te libere de tener que recordarlo todo, si no que te ayude a sentirte más cómodx y organizadx con todas aquellas tareas que tengas que hacer.

¡¿Te animas a probar desde hoy?!