La frustración es una respuesta emocional que experimentamos las personas cuando nuestros propósitos o nuestras expectativas no se cumplen o cuando nuestras necesidades o deseos, no se llegan a satisfacer.

Es una suma de tristeza, rabia e impotencia, que con frecuencia también cursa con ansiedad. Es por tanto, una reacción normal cuando se dan dichas circunstancias. Es válido llegar a sentirse frustradx.  El problema viene cuando la gestión de dicha respuesta emocional, nos mantiene en un estado de excesivo malestar, sostenido en el tiempo. El problema, por tanto, no es frustrarnos, si no nuestra actitud ante las frustraciones de nuestra vida. 

No se si leyendo esto, puedes identificar, qué gestión haces tu y que tanta tolerancia a la frustración tienes. 

Si en cualquier caso, consideras que te cuesta lidiar con ésta, vamos a citar algunos tips para poder mejorarlo:

  1. No confundas tus deseos con tus necesidades. Esta es una de las principales fuentes de alimento de la frustración. Si aquello que deseo, me gustaría, preferiría, se convierte en una “necesidad para mí”, muy probablemente experimentaré frustración en muchas situaciones de mi vida.
  2. Revisa tu concepto de “fracaso”. ¿Qué es para ti fracasar? Si tenemos una concepción del fracaso exclusivamente centrada en el resultado de las cosas, y no en las vivencias y los aprendizajes, sentiré que cuando algo no vaya como a mi me gustaría, estaré immersx en un fracaso digno de frustración: relaciones de pareja que terminan, situaciones laborales que no van tal y cómo nos habíamos propuesto, etc… Todo ello, será fuente de malestar. Sin embargo, si en vez de poner el foco en el resultado, lo pongo en lo que me ha enseñado toda la previa, reformularé mi idea de fracaso, y me ahorraré mucha frustración.
  3. Trabaja tu “necesidad de inmediatez”. La frustración, aparece con frecuencia, cuando no acepto la evolución de los procesos y necesito inmediatez en muchas de “mis esperas”. Aprende a gestionar los timmings con la idea que, avanzar, con frecuencia, no es haber llegado dónde unx quiere, si no haber salido de dónde unx estaba.
  4. Identifica qué está y que no está en tus manos ante una situación que para ti sea importante. Responsabilízate sólo de tu parte y acepta que, la que no depende de ti, no debe ser fuente de frustración, y la que si que depende, no te centres en los resultados como hemos comentado en el punto número 2.

Sin embargo, si en vez de poner el foco en el resultado, lo pongo en lo que me ha enseñado toda la previa, reformularé mi idea de fracaso, y me ahorraré mucha frustración.

    Esperamos que estos tips os sirvan de ayuda para aprender a gestionar mejor la situaciones frustrantes y a ser conscientes de que aspectos de tu funcionamiento pueden estar boicoteando que lo logres.

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