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Terapia Sexual

El bajo deseo sexual

Este es uno de los problemas más comunes que encontramos en la consulta y, aunque sea un tema negativo, debemos tratarlo para ayudar a dar una orientación a aquellas personas que se encuentran o que su pareja tiene bajo deseo. 

¿Qué es exactamente el deseo sexual inhibido? Es el bajo nivel de ganas e interés sexual afectando la iniciación o respuesta de la actividad sexual en pareja.

¿Por qué disminuye el deseo? ¿Cuáles pueden ser las causas? El origen puede ser tanto físico como psicológico. 

Los factores físicos más comunes que afectan son: desniveles hormonales (la menopausia es un claro ejemplo), problemas de tiroides, el embarazo (sobre todo durante el período de lactancia), drogas y/o alcohol, fármacos (como por ejemplo los antidepresivos). En estos casos lo más importante es dejarse guiar por un profesional de la salud, un médico que te oriente hacia el mejor tratamiento. Si no tenemos claro si el problema es físico o psicológico primero siempre hay que empezar por una revisión física para descartar una causa orgánica.

De factores psicológicos (que son en los que nos centramos los sexólogos provenientes de la psicología) hay muchos, pero los más típicos o comunes son: problemas de pareja, falta de atracción hacia tu pareja, reacciones desagradables durante la relación sexual, tendencia a llevar el control y el perfeccionismo, cambios en el estilo de vida o la rutina, depresión o labilidad emocional, preocupación por la imagen corporal, experiencias negativas relacionadas con la sexualidad o una enseñanza negativa de ésta. En los casos psicológicos lo más importante y lo primero que tenemos que hacer es reconocer que existe un problema para poder afrontarlo a través de las pautas necesarias que nos proponga el especialista en cuestión, en este caso el sexólogo.

¿Qué hacer en estos casos para solucionar el problema? La verdad es que cada caso, de acuerdo con su causa concreta, será diferente, y por tanto, las pautas a poner en práctica serán diferentes. Pero a nivel general podemos hablar de algunas como:

• No forzar nunca a tener relaciones. Es lógico que nos sentimos culpables porque no le podemos ofrecer lo que necesita o quiere nuestra pareja, pero lo mejor es hablar del tema, intentar identificar cuál es la causa y buscar posibles soluciones o cambios de hábitos. Por lo tanto, la comunicación como siempre es básica.

• Si la causa es por conflictos con la pareja lo mejor es dejar el tema sexual en segundo lugar y centrarnos en solucionar primero el malestar y las discusiones; ya que la sexualidad, para trabajarla, debe tener los fundamentos positivos y firmes de una buena relación de pareja.

• También será importante tomar conciencia de nuevo de la sexualidad dándole un espacio. Ya sea a solas o con la pareja, para explorar nuestro cuerpo, para volver a conectar con las sensaciones. Es importante probar cosas nuevas, evitar tener vergüenza así como compartir todas las experiencias y pensamientos con la pareja. El objetivo en este caso es volver a disfrutar plenamente de la sexualidad.

Y recordad, no debemos tener vergüenza ni sentirnos diferentes en comparación al resto, es una situación normal que nos puede pasar a todos y debemos saber que hay profesionales especialistas que nos podrán ayudar para solucionarlo con facilidad.

Además, debemos saber que el tiempo juega a nuestro contra, cuanto más nos habituamos a vivir con bajo deseo sexual más nos costará cambiar la rutina y más problemas irán aparecido dentro de la pareja.

 

 Núria Jorba. Directora del centro, sex coach, sexóloga clínica, terapeuta de parejas.