Este artículo invita a ser una reflexión, una gran reflexión sobre el trato a nuestro cuerpo y la repercusión que la sociedad tiene en la relación con nuestros cuerpos. 

¿Por qué a quién de vosotres no le ha afectado el peso o la forma de su cuerpo de una manera u otra en algún momento de vuestras vidas?

Lo cierto es que en mayor o menor medida todes vivimos una relación con nuestro cuerpo sesgada por la sociedad. Una sociedad que intenta marcarnos que es lo bonito y que no lo es. Una sociedad que menosprecia la diversidad de cuerpos y que lo hace de una manera tan directa y visible. Algo que nos llega desde todas las vías existentes, dificultando así la reconciliación en él.  

Esto incluso muchas veces acaba en una batalla campal con nuestro cuerpo, cosa que acaba alejándonos aún más de él, creando todo lo contrario a lo que queremos conseguir. 

Pero… ¿Por qué sucede esto? La respuesta es muy sencilla, el consumismo. Porque sí, la disconformidad con nuestros cuerpos crea consumismo de tratamientos, y productos de belleza enfocados a conseguir aquello que nos venden como ideal. 

La realidad es que los cuerpos son diversos, y en esa diversidad es donde reside la belleza, simplemente debemos hallarla, y si, no es fácil, no es fácil por todos aquellos inputs negativos que acabamos recibiendo, pero recuerda dos cosas: La belleza la podemos encontrar en cosas que nunca hubiéramos imaginado, por el simple hecho de que la sociedad nos dicta que eso no debería ser bonito. Y que, aunque el camino pueda ser largo e incluso a veces difícil, siempre tenemos la opción de pedir ayuda. Pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino una manera de facilitar ese camino que estás apunto de recorrer. 

Habitar es verse, abrazarse y quererse.

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