Aunque sexo lo tengamos asociado a placer, conexión, disfrute, etc. Cada día veo más casos en los que sexo está vinculado a pereza, obligación, rutina, etc. 

A día de hoy seguimos creyendo que un buen signo de que la pareja funciona es si hay encuentros sexuales, pensamos que si hay sexo no hay problemas per la ecuación siento decirte que es mucho más compleja que sexo igual a bienestar de pareja. 

Por supuesto, la sexualidad dentro de una relación es un pilar importante (también depende del valor que le de cada uno de los miembros de la pareja), y además, acostumbra a ser el primer aspecto que se resiente si la relación no pasa por un buen momento. 

Si éste es tu caso, lo primero es evitar “forzar” los encuentros íntimos, creemos que si fomentamos la sexualidad todo mejorará, pero realmente lo único que conseguiremos será vincular sexo con obligación y, por ende, generar más bloqueo y malestar en la relación. 

El sexo siempre tiene que ser el resultado final, no el punto de partida. Este mejorará cuando la relación mejore, por tanto, el primer paso es identificar cuál es la causa del enfriamiento erótico. 

Normalmente he visto tres causas principales: 

  • Pérdida del sentimiento amoroso
  • Conflicto o carencia en la relación
  • Relaciones sexuales no placenteras

En el primer caso, cuando los sentimientos han desvanecido o hay duda de ellos es inevitable que el encuentro sexual se resienta, lo importante es descubrir y aclarar si se quiere trabajar en la relación o ya hay la decisión de ruptura tomada. 

Si hay una carencia o un conflicto, hay que profundizar y definir bien la problemática para resolverla y así, restablecer el bienestar y con él, en principio, la sexualidad volverá a fluir. 

Y si te encuentras en el caso de que en general todo va bien pero el sexo en sí no fluye, hay que identificar qué aspectos no gustan para encontrar alternativas y volver a asociar sexo con disfrute y placer. 

Profundizar en todos los puntos comentados no es fácil, muchas veces hace falta acudir a un profesional especializado para identificar la causa principal y saber cómo afrontarla. Pero, lo fundamental es evitar tener encuentros sexuales desde el “fichar”, el “toca” y la sensación de obligación. Sea por el motivo que sea el sexo siempre debe partir del deseo y las ganas. Si quieres trabajar en la relación lo que sí que puedes incentivar es el ocio, los detalles y el afecto, estos aspectos son los previos la sexualidad y quizás ayudan a desbloquear el resto, pero recuerda que sin conocer la causa el malestar no se resolverá y quizás, sin darte cuenta, aunque trabajes los puntos previos puedes generar presión y agobio. Así que el primer paso más recomendable es la comunicación, el entender al otro y buscar el inicio del malestar para trabajarlo. 

 

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Fuente: La Alcoba – La Vanguardia (Núria Jorba)