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Terapia de pareja

Gaslighting, el abuso emocional más sutil

 

Es una forma de manipulación que consiste en hacer que la víctima dude de su propio criterio. Si lo traducimos, significa hacer luz de gas, este término proviene de la obra de teatro Gas Light y de sus posteriores adaptaciones cinematográficas. En la obra se observa como un hombre intenta convencer a su mujer de que está equivocada, de que se está volviendo loca y lo consigue con varias artimañas.

Por ello, el término se refiere a hacer dudar del propio sentido de la realidad de alguien, puede ser de algún familiar, amigo, compañero de trabajo, etc. pero se tiende a observar este abuso mayoritariamente en relaciones de pareja tóxicas. Consiguiendo que la pareja se sienta ansiosa, confundida e incluso depresiva, afectando a su seguridad personal y autoestima.

 

Algunos ejemplos de comentarios pueden ser:

“Eres muy sensible, todo te afecta, solo te dije que…”

“Eres un/a exagerado/a, de todo haces una montaña”

“Estás loco/a, solo dices tonterías”

“Yo nunca te dije eso, te lo estás imaginando”

Etc.

 

Este tipo de juego y manipulación es muy sutil y peligrosa, nos hace dudar de nosotros mismos, nos vuelve inseguros y, por tanto, tenderemos a depender de la opinión y aprobación de los demás, generando así un círculo vicioso.

 

¿Cómo saber si estamos sufriendo Gaslighting?

– Cuando te cuestionas constantemente

– Si sientes que te tienes que disculpar por todo

– Si tiendes a excusar muy a menudo el comportamiento de tu pareja delante de los demás

– Cuando empiezas a generar mentiras para que no te distorsionen tu realidad

– Cuando dudas de todo y te cuesta tomar decisiones, incluso las más simples

– Si sientes que no sabes hacer nada bien

 

¿Qué podemos hacer?

Lo primero es confiar en nuestras sensaciones, si creemos que algo no está bien y nos sentimos anulados y cuestionados constantemente y con baja autoestima debemos analizar qué ocurre.

También hay que trabajar la aprobación, el querer gustar siempre a los demás. Podemos estar en desacuerdo, cada uno tiene su propia realidad y nadie tiene la razón absoluta.

Pero sobretodo no hay que dudar de lo que uno siente y piensa, hay que ser fiel a los propios valores. Y, por supuesto, tener claros los límites y si alguien los traspasa, hacérselo saber y tomar las riendas de la situación para protegerse.

 

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Núria Jorba. Directora del centro, sexóloga clínica y terapeuta de parejas.