¿Cuáles son los 3 motivos principales por los que no nos comunicamos durante una relación sexual?

  1. Me da vergüenza.

Mi pregunta sería… ¿Qué es lo que te da vergüenza? 

Analicemos esto en profundidad. Es cierto que, durante las relaciones sexuales, nos sentimos expuestos ante la otra persona, pero recordad que ambos nos encontramos en la misma situación y que si esa situación ha llegado a darse es por algo.

Pero y… ¿cómo aprendo a comunicarme sexualmente?

 Dejar de ver nuestra sexualidad como un tabú es el primer paso. Es algo tan natural como comer o ir al baño.

Evidentemente partimos de que es una relación sexual consentida y deseada. A veces tenemos relaciones sexuales porque a nuestra pareja le apetece, pero… ¿y a ti? ¿Te apetece?

Apropiarte del No, cuando tu deseo no acompaña al de tu pareja. Es parte de la comunicación, una parte muy importante. No pasa nada, el deseo no siempre es simultáneo, y no por ello ya no deseamos a nuestras parejas. Ese deseo está influenciado por muchos factores en la mayoría de los casos ajenos a esa persona.

 En cuanto a la mejor manera de comunicarnos sexualmente, cuanto más directa mejor, siempre sin atacar a la otra persona ni incomodarla. Hablar desde el Yo, es lo más recomendable para evitar situaciones incómodas. Ejemplo: A mí me gustaría hacer tal, o, me siento más cómoda si no hacemos esto o si hacemos esto otro.

Pero sabemos que comunicarnos de la manera adecuada en algunos casos no es sencillo, por lo que os damos algunas estrategias no verbales para comenzar a coger confianza.

  • Coge la mano de tu pareja y guíala por el mapa de tu cuerpo. Enséñale dónde y cómo te gusta que te estimulen.
  • Jugar a masturbarnos, uno delante del otro, es divertido, excitante, y a la vez vemos cómo se estimula nuestra pareja para poder reproducirlo.
  • Usa la mirada y los gestos, pueden ser nuestros grandes aliados.
  • Y por supuesto, la voz. Sí aún no eres capaz de expresarlo con palabras no te preocupes, ayúdate de los gemidos. Los gemidos en el sexo podrían ser un equivalente a jugar al frio o caliente.

Cuando te sientas preparado/a para pasar a las palabras recuerda hablar desde el Yo.

Busca el momento que invite y favorezca la conversación.

Y … ármate de valor, toma la iniciativa, con seguridad, esto le transmitirá tranquilidad y confianza a la otra persona.

  1. No sé que me gusta en la cama.

Esta situación es algo más común de lo que os podáis imaginar. Pero está claro que, si no sabemos qué nos gusta, no lo podremos compartir por mucho que queramos, y la otra persona no nació enseñada, y mucho menos, es adivina. 

Por lo que, en este caso, mi recomendación principal es la autoexploración.  El primer paso y el más importante es conocer cómo es nuestro cuerpo, cómo funciona y cómo se siente.

Interesaros por vuestro cuerpo, observar, explorarlo… Lee sobre él, pregunta a algún profesional tus dudas, apúntate a talleres de autoconocimiento… Hay un gran abanico de posibilidades por las que comenzar. Eso sí, si tu primera idea ha sido tirar de internet, asegúrate de que la fuente sea de confianza, y recuerda, el porno no es educación sexual.

  1. Prefiero fingir que pedir 

¿De verdad prefieres fingir y no disfrutar, a pedir y sentir cosas que nunca habías llegado a pensar?

Fingir siempre fue un error. Si fingimos en nuestras relaciones nunca serán placenteras, ya que estamos reforzando positivamente algo que no deseamos, que no nos gusta. Esa persona con la que compartes, siempre pensará que disfrutas de ese modo, por lo que seguirá repitiendo el mismo patrón.

¿Realmente quieres renunciar a tu placer?

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