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Psicología emocional

¿La orientación sexual cambia?

 

La orientación sexual es la atracción emocional, romántica, sexual o/y afectiva hacia un grupo o grupos determinados de personas. Orientaciones sexuales hay tantas como personas, pues, aunque existan etiquetas, ninguna define exactamente la vivencia y el sentir de cada persona. Puedes consultar el siguiente artículo para conocer las más relevantes. Sin embargo, cualquier clasificación se queda incompleta para describir el mundo de preferencias y experiencias de los seres humanos.

La orientación sexual viene configurada por factores biológicos, cognitivos y del entorno. Aunque existen diversas teorías sobre cómo se desarrolla, lo cierto es que se desconoce cuál es la interacción concreta. Se ha investigado mucho sobre cómo cristaliza la orientación homosexual (y poco sobre la heterosexual), pero ningún estudio ha llegado a datos específicos.

En ocasiones, nos llegan pacientes que comúnmente diríamos que han cambiado de orientación sexual. ¡Ni mucho menos! Ya que la sexualidad no se elige, se descubre. Estos casos reales solo nos demuestran que todavía queda mucho por descubrir sobre la orientación. Normalmente estas personas han vivido un periodo vital como heterosexuales y se descubren con deseos homosexuales, solicitando un acompañamiento para acomodar su experiencia actual.

La mayoría de las personas empiezan a descubrir su orientación durante la adolescencia y juventud. Aún sin experiencia sexual previa somos capaces de identificar hacía donde se dirigen nuestros deseos, tanto sean heterosexuales como homosexuales. Puede que en un tiempo determinado de tu vida hayas canalizado tu deseo de una manera y éste se desarrolle de manera diferente en el futuro. Puede que nunca hayas tenido un pensamiento homosexual (o heterosexual), y te descubras experimentando una atracción que te resulte totalmente nueva. La psicóloga Lisa Diamond así lo describe en su libro Sexual Fluidity, poniendo en evidencia que la orientación no es un parámetro tan rígido como hasta ahora se creía. Entendemos fluidez sexual como el cambio en la dirección de la orientación que se puede dar durante el transcurso de la vida o dependiendo de situaciones o personas concretas. La investigadora afirma que muchas personas presentan la capacidad de mostrar interés y actuar con personas de diversos géneros, entendiendo la sexualidad como un espectro que como una dicotomía (heterosexualidad-homosexualidad).

No podemos obviar el hecho de que vivimos en una sociedad donde se nos presupone heterosexuales hasta que se demuestre lo contrario y donde existe un mayor riesgo de violencia verbal y física para los colectivos no heterosexuales. Esto tiene una gran influencia en el desarrollo de nuestra sexualidad, la conducta visible y el proceso de aceptación por el hecho de pertenecer a una orientación diferente a la norma. A veces el hecho de ‘escoger’ actuar como heterosexual convencido viene influido por el discurso y el contexto social. Aunque puedes elegir si actuar o no según tu deseo, tu orientación no es una elección o algo que se pueda cambiar voluntariamente. Por ello, diferenciamos entre las preferencias sexuales, aquello que me gustaría, con la orientación sexual, aquello con lo que me autodefino. Pueden estar relacionadas, pero también pueden encontrarse contrapuestas debido a los mensajes sociales generando incongruencia y malestar.

Es importante aclarar que ninguna terapia puede modificar la orientación sexual de una persona. Las llamadas terapias de reconversión son rechazadas desde instituciones como la American Psychiatric Association, no solo por el hecho de no ser eficaces y de una ética cuestionable, sino por resultar dañinas para la persona. La orientación no es algo que curar o reconducir, puesto que no se entiende como enfermedad.

 

Recuerda: Una sexualidad saludable implica conocerse, aceptarse y quererse tal y como se es.

 

Arantxa Moliner. Psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas.