Este tema es uno de los más recurrentes en consulta, cómo conseguir mantener la “llama” en una relación estable. Tenemos asociado los inicios de la relación con una sexualidad insaciable, donde el deseo y las ganas siempre están en primera fila. Pero si preguntamos por la pareja estable, la mayor parte de la sociedad tiene asumida la idea de que no tiene cabida una gran cantidad de deseo, parece que se tenga que aceptar, que “es lo que hay”, que estabilidad va de la mano de monotonía, aburrimiento y poco sexo. Por supuesto los inicios son el extremo de la pasión en la mayoría de los casos, pero quizás debemos tener más presente el papel activo que tiene cada uno de los miembros respecto el deseo y la sexualidad, 

Por ende, como primer paso te animo a hacer una reflexión sobre cómo actúas en pareja. Si uno mismo no tiene la consciencia que la pareja es un esfuerzo diario, el deseo y la relación se irán apagando progresivamente. El deseo es como la batería de un coche, si éste no se enciende, no se pone carburante y de usa, al final la batería dejará de funcionar y no se podrá cargar, llegando entonces a que el deseo desaparecerá por completo. Así que el punto de partida es el esfuerzo positivo y la dedicación hacia la relación. Y no hablo de un día ni de dos sino día tras día sin descanso. Quizás te preguntas qué significa esfuerzo positivo, uso este concepto para exponer la idea de que un esfuerzo no tiene porqué ser una obligación o algo pesado, seguro que has ido de viaje, te has tenido que poner la alarma a las 5h de la mañana, lo que parece que sea un esfuerzo, pero ha sido algo positivo para ti porque te ibas de vacaciones a pasarlo bien. 

Una vez ya tenemos esta idea, el siguiente paso es analizar qué tipo de actitudes y conductas tienes dentro de la relación. Hay algunas que sumarán en el vaso del deseo y otras que lo irán vaciando. Normalmente solo nos fijamos en lo positivo que aportamos, pero muchas veces puede ser muy interesante y más positivo reducir lo negativo. Para sumar en positivo lo primero es entender cómo funciona el deseo, es la antítesis de la estabilidad, seguridad, monotonía, etc. Por tanto, se trata de buscar la novedad, la sorpresa, la ilusión, etc. Cada persona es un mundo y cada relación también, por tanto, piensa en cómo sorprender a tu pareja e ir consiguiendo de tanto en tanto esos espacios y experiencias de novedad y chispa. 

Y, para evitar restar, analiza qué actitudes destruyen tanto el buen ambiente de la pareja como la idea e imagen que tu pareja puede tener de ti. Si hay tensión, discusiones, mala comunicación, mucho estrés, pocos espacios de calidad, etc. Será imposible que se pueda generar deseo, intimidad o sexualidad. Ni tampoco será posible si proyectamos una imagen desaliñada, poco cuidada, una actitud apática y apagada, etc. La admiración hacia el otro tiene un papel muy importante dentro del deseo. 

Y, por último, y no menos importante, el encuentro íntimo debe vivirse con bienestar y placer, si la experiencia es negativa comportará que no apetezca vivirlo de nuevo y reducirá las ganas de repetir. En este punto es esencial hablar y conocer los gustos del otro, encontrar una sexualidad donde ambos disfrutéis. 

Si después de todo lo expuesto sientes que es muy complejo, que quieres resolver o mejorar la sexualidad de tu relación, pero no sabes cómo hacerlo, no olvides que hay la figura del sexólogo, el psicólogo especialista tiene la función de ayudar a mejorar y conectar la pareja. Debemos romper los estigmas asociados a ir a terapia y empezar a verlo como un recurso más cuando algo no funciona y no conseguimos resolverlo por nosotros mismos. 

 

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Fuente: La Alcoba – La Vanguardia (Núria Jorba)