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Terapia de pareja

¿Matrimonio? razones para casarse

 

En la actualidad hay varias razones que llevan a las parejas a casarse y éstas pueden ser muy diversas: desde creencias religiosas a celebrar el amor o incluso legalizar los papeles con la llegada de los hijos. En realidad, casarse por amor es un concepto bastante nuevo. El matrimonio solía ser una institución económica que daba seguridad (propiedades, descendencia…), respetabilidad social y donde las partes jugaban unos roles determinados de género. Sin duda, la forma de relacionarnos ha cambiado mucho en los últimos 100 años, así como las expectativas de lo que nos ha de aportar un matrimonio han cambiado, y sumado a la aprobación de leyes para el matrimonio igualitario, ha hecho evolucionar el concepto tradicional.

Pero, ¿es necesario el matrimonio?

Después de un tiempo de noviazgo, dar el paso hacia el matrimonio es lo que se espera a nivel social. Es lo que hemos visto toda la vida en las comedias románticas de Hollywood, películas de Disney, dibujos animados, anuncios… Casarse es seguridad. Indica que has dado respuesta a la pregunta: Se acabó la búsqueda, ¡lo/la has encontrado! El matrimonio en cierta manera te solventa este dilema existencial de la media naranja. La diferencia es que antes el matrimonio era el principio (piensa que tanto la convivencia como la vida sexual también daban su pistoletazo de salida en aquel momento), ahora se entiende cómo el final.

De entrada, estamos condicionados a querer una sola relación y para toda la vida. A veces escogemos por la influencia de ese condicionamiento, no por lo que realmente queremos. Nacemos en una cultura llena de expectativas, doctrinas, dogmas… Y crecemos y bebemos totalmente de ella. Entender cuáles son nuestras motivaciones para casarnos es esencial para que sea una unión exitosa. Y aunque pudiésemos decir que es una decisión reversible, gracias a la normalización del divorcio, sus consecuencias no lo son. Corremos el riesgo de despertarnos un día en una vida que no sintamos como propia.

Mucha gente se casa por miedo a: quedarse solo/sola, a no encontrar a nadie mejor, a no tener a nadie cuando lo necesite, a morir en soledad e incluso se casan por no decepcionar a la familia. Estos miedos son reales para la persona, pero tal vez no las mejores razones. Y ahí radica el problema. Cualquier decisión importante en la vida que elijamos a partir del miedo no se sostendrá. La relación puede permanecer intacta legalmente, pero eso no significa que haya vida en ella.

¿Cómo llegué aquí?  Es una cuestión que muchas personas se preguntan unos años después en sus matrimonios. Despertamos en una vida que realmente no elegimos. Más bien, fue elegido por: “tengo x años”, “llevamos x tiempo”, “supongo que es hora de casarse”, “todas las parejas de mi alrededor se están casando” “tengo que sentar la cabeza”…

El matrimonio es un paso fabuloso si realmente sientes que es el que quieres dar. Solo deberías pensar detenidamente si es lo que deseas y sopesar tus razones, antes de caminar como un sonámbulo o sonámbula hacia él. La cuestión es que lo que es bueno para algunas personas no es necesariamente bueno para todo el mundo, por mucho que la sociedad imponga un solo camino a la felicidad. La vida es un misterio y la única manera de reducir esta incertidumbre es tomar nuestras propias decisiones. Si quieres casarte, ¡cásate! Pero primero tómate un tiempo para conocer a la persona, y cuando sientas que realmente te ves escribiendo una historia que te ilusione, ¡lánzate!

 

Arantxa Moliner. Psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas.