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Fisiosexología

Mitos sobre el suelo pélvico

 

¿Son las bolas chinas la panacea para los problemas de incontinencia de orina? ¿Solo las embarazadas y en la menopausia se debe trabajar la musculatura del periné? ¿Es normal que las relaciones sexuales duelan? ¿Eres hombre y también te preguntas si tienes de “eso”?

Vamos a desmitificar algunos de los tópicos que oímos habitualmente, normalmente por desconocimiento. Porque nadie nos habla libremente sobre este tema y vamos a aprender cómo, cuándo y por qué es importante ocuparse de esta parte esencial de nuestro cuerpo.

  1. Los ejercicios de Kegel solucionan la incontinencia urinaria.

Ojalá realizando sólo los ejercicios de Kegel solucionáramos la incontinencia urinaria.

La incontinencia no sólo es debido a la falta de fuerza de nuestro periné. De hecho, solamente el 20% de las fibras del periné son fibras de fuerza, que responden delante de una contracción voluntaria del suelo pélvico. El 80% de las fibras que componen el periné son tónicas, eso significa que son fibras de “sostén, de postura”, que mantienen el tono del periné constantemente.

El tratamiento ante una incontinencia urinaria va más allá de los ejercicios de kegel.

Trabajamos la postura, diafragma, musculatura abdominal y el suelo pélvico.

Te aconsejamos acudir a un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico que te ayudará a marcar un buen tratamiento para solucionar tu incontinencia urinaria.

  1. Es durante el embarazo cuando solo tenemos que trabajar el suelo pélvico.

Error.

Es cierto que es un momento en que se generan muchos cambios en nuestro cuerpo y que aumenta rápidamente la presión a nivel de suelo pélvico. Pero pensar que es el único momento en que tenemos que cuidar nuestro suelo pélvico es un error.

Es importante hacer una preparación durante el embarazo, ya se tenga intención de un parto vaginal o bien cesárea, como también igual de importante es hacerlo en el posparto. Donde trabajaremos la recuperación de la faja abdominal y el periné. En muchos casos también cicatrices, como la episiotomía que muchas veces nos genera dolor en las relaciones sexuales, o bien la cesárea que nos puede ocasionar molestias e incluso incontinencia urinaria y a largo plazo prolapsos.  

  1. Los hombres no tienen suelo pélvico. Es sólo cosa de mujeres

El desconocimiento sobre la anatomía masculina se une a la creencia de que las disfunciones perineales afectan sólo a las mujeres y que los Kegel son sólo cosa de chicas…

Para tener un suelo pélvico en forma lo primero es conocer su anatomía.

Los problemas pélvicos más frecuentes en los hombres son incontinencia urinaria post-prostratectomia, síndrome del nervio pudendo típico en ciclistas, estreñimiento crónico, prolapso rectal, dolor pélvico…

Si eres hombre, te aconsejo que trabajes tu periné para mejorar la salud general y perineal.

  1. Que se te escapen unas gotitas al reír o estornudar es normal.

No es normal. No es normal utilizar salvaslip o compresas para no mojar la ropa interior cuando ríes, estornudas, toses, corres, saltas, cambias de posición… las pérdidas de orina deberían alarmarnos. Nos indican que algo no está funcionando correctamente. Es el momento de revisar nuestro sistema lumbo-abdomino-pélvico. No lo asocies como una cosa de la edad, ni como una cosa “normal”,  que tiene que ser porque así nos lo venden los medios de publicidad.

Si tienes pérdidas de orina acude a un profesional en salud pélvica para solucionar esta situación tan incómoda.

  1. El suelo pélvico no es algo tan importante por lo que me tenga que visitar. Con cortar el chorro de la orina cuando vaya al wc es suficiente para solucionar mis pérdidas de orina.

El suelo pélvico desempeña muchas más funciones de las que seguramente te puedas imaginar.  

Piensa que tapiza toda la base de la pelvis y que en él recaen muchísimas presiones y tiene que estar bien preparado para amortizarlas. Además, desempeña la función urinaria, sexual y de reproducción.

Asimismo, ¿sabías que desaconsejamos por completo el “stop-pipi”? ya que alteramos toda la mecánica de la micción y favorece la aparición de infecciones de orina (al dificultar un vaciado completo de la vejiga), aparte de no ser efectivo para fortalecer la musculatura del suelo pélvico.

Si quieres asegurarte un suelo pélvico en forma, olvídate de este gran mito y acude a un fisioterapeuta uroginecológico que diseñe el programa de reeducación más adecuado para ti.

 

 

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Caterina Gornés. Fisioterapeuta especializada en terapia uroginecológica y crecimiento sexual.