Contacto y blog
Especialidades y el centro

Terapia de pareja

No quiero que me hagan daño en una relación

 

Vamos a plantear una situación: imaginemos que a un chico le atrae una chica, a ella también le gusta él. Las primeras citas parece que van muy bien, sin embargo, a medida que intiman ella empieza a buscarle defectos y los encuentros le generan algo de ansiedad. Un día, de repente, cuando él la llama ella empieza a tener palpitaciones y sudores cuando oye que él le propone irse juntos de fin de semana. Al día siguiente ella decide terminar con la relación.

La chica sufre filofobia. Etimológicamente, el término filofobia es resultado de la unión de dos vocablos griegos phobia (miedo) y filos (amar). Se conoce como filofobia el miedo irracional a amar y/o a enamorarse de alguien. Un filofóbico rechaza sentir amor por una persona, evitando cualquier tipo de relación afectivo-emocional por miedo al rechazo o a una posible separación.

Establecer cualquier tipo de vínculo le genera altos niveles de estrés, tanto emocional como físico, por ello decide crear barreras para no sentirse vulnerable, impidiendo establecer una relación. Esto conlleva vivir una vida solitaria con tendencia al aislamiento.

La filofobia no se trata del nerviosismo normal que aparece cuando conoces a alguien que te gusta y sientes las famosas mariposas. El miedo es intenso y pone en marcha varios mecanismos de defensa. Uno de ellos es buscar defectos en la pareja usándolos como justificación para no profundizar en el vínculo y generar sentimientos.

Otro es el encapricharse de relaciones inalcanzables, así no hay que enfrentarse al problema creyendo que sí pueden amar pero que su amor es imposible. Algunos casos provocan disputas en la relación para conseguir que la otra persona termine con el vínculo.

También tienden a retraerse, cuando sienten que la relación va a pasar a una etapa más seria crean distancia: no contestan las llamadas, inventan excusas para no verse, etc.

Para tratar este tipo de casos es necesario un tratamiento terapéutico. Los tratamientos que se pueden utilizar son la terapia cognitivo-conductual, la terapia de desensibilización, la hipnoterapia, la programación neurolingüística y los medicamentos antidepresivos.

Los psicólogos recurren a la terapia cognitiva, se trata de cambiar los pensamientos negativos a positivos y más adaptativos, consiguiendo un cambio en el comportamiento del paciente. La terapia de desensibilización (aplicada en otro tipo de fobias también), se basa en crear situaciones ficticias que representan casos reales para ayudar a superar los miedos y temores pudiendo afrontar las situaciones de la vida real.

 

Si quieres saber más sobre este tema y conocernos sigue navegando por nuestra web

 

Núria Jorba. Directora del centro, sexóloga clínica y terapeuta de parejas.