Dudas. Dificultad para decidir. No tenerlo claro…

Muchas veces las personas, ante una determinada situación, no sabemos lo que queremos.

Hay personas que no saben qué decisión tomar por lo que a su relación de pareja, con una amistad o con un familiar.

¿Seguir? ¿Volver? ¿Desprenderse? ¿Trabajar para mejorar determinada situación?

Hay otras que no saben cómo posicionarse ante una situación laboral o personal.

Hay una necesidad, por lo general, de saber lo que queremos. Y nos angustia sentirnos perdidxs, confundidxs, no tener las cosas claras o dudar.

Pero… ¿por qué siempre ponemos el foco de atención en necesitar saber lo que queremos?

Y hago énfasis en NE-CE-SI -TAR SABER, siendo así no asumible la posibilidad de que no sea así.

Es más, en ocasiones, incluso, necesitar saberlo ya, con inmediatez, cuando quizás estamos atravesando un momento o época particular en la que no nos vemos capaces de decidir…

Y no debería pasar nada, ya que deberíamos permitírnoslo como personas humanas que somos y no máquinas con una perfección matemática y una capacidad resolutiva impecable. 

Quiero, en este artículo dar valor al saber lo que no queremos por encima de lo que queremos.

¿Por qué no le damos la misma importancia como mínimo?

Nos ofuscamos en que no sabemos hacia dónde ir, pero sin embargo sabemos dónde no queremos permanecer o volver.  Es de suma importancia esta otra cara de la moneda, y con demasiada frecuencia no la tenemos en cuenta.

Saber lo que uno no quiere, en sí, puede llegar a ser incluso más resolutivo que saber lo que sí. Porque el saber lo que no se quiere, excluye ya posibilidades y alternativas. Arroja claridad, cuando pensamos que sólo hay oscuridad. 

Marca parte del camino, cuando creemos que estamos perdidos porque “no sé lo que quiero”.

Reflexiona… Cuántos momentos en tu vida en los que te hayas podido sentir confundidx, perdidx, sin saber hacia dónde tirar, has tenido clara la dirección “en la que no”, sin embargo te has ofuscadx y ancladx por no saber la dirección “en la que sí”…

Tener claro lo que no quieres, quizás no te lleva directamente dónde quieres, pero te acerca.

No lo infravaloremos necesitando saber qué hacer con la angustia que ello supone…

Esta segunda parte del camino, probablemente, requerirá de más tiempo, permítetelo… porque al final, acabarás viéndolo claro…

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