Primero de todo debemos diferenciar en qué consiste la sinceridad y qué significa sincericidio porque actualmente se están confundiendo estos dos términos y mezclando entre sí. Sinceridad no significa expresar todo lo que se piensa sin filtro, solo valorando lo que uno siente y considera oportuno expresar, esto es sincericidio, se trata de decir todo aquello que apetezca sin ningún tipo de tacto ni valorando la utilidad de la información. En cambio, sinceridad hace referencia a expresar aquello que sentimos y pensamos planteándonos antes si va a ser una información útil, positiva y/o necesaria para la otra persona o para nosotros. Por tanto, toca empezar a cambiar la expresión de “estoy siendo sincero, sé que duele, pero me gusta decir las cosas”, cuando hacemos un sincericidio estamos siendo egoístas, lo único que estamos queriendo es “vomitar” esa información o descargar esos sentimientos sin plantearnos el peso que puede tener para la otra persona o las repercusiones emocionales. 

Además, ahora se está poniendo de moda la idea de que en el sexo se tiene que expresar y hablar todo, hay que decir las cosas. Pero no se habla de qué decir ni cómo decirlo y es lo más importante de todo. Si queremos expresar algo en el terreno íntimo lo primero es tener claro que debe ser en un tono positivo, no puede haber un comentario negativo sino debería ser una sugerencia positiva y si no conseguimos expresarlo en positivo quizás no sea necesario decirlo. Por otro lado, en ocasiones no hace falta expresar verbalmente, la comunicación es muy necesaria, pero hay de muchos tipos a parte de la verbal, podemos guiar, podemos proponer, etc. Y quizás así la otra parte ya está entendiendo el mensaje de que algo no gusta o que preferimos otra cosa. 

Otra idea importante a exponer es el saber hacer o saber tener sexo o ser bueno en la cama, ninguno de estos conceptos existe porque nadie es bueno ni malo, depende de con quién estés habrá una sensación u otra, si encajamos en los gustos y en las prácticas la sexualidad será maravillosa y si no quizás la vivencia no es de las mejores, pero no significa que no se pueda trabajar ni generar acoplamiento con la experiencia. Por tanto, debes mejorar X cosa o aprender X otra son conceptos que no deberían existir en la sexualidad. 

Y el más negativo en torno al sincericidio es hablar de las experiencias previas, por supuesto podemos expresar lo que se ha vivido, el pasado pero siempre desde un modo general, trasladando la idea pero sin los detalles, valorando si esa información es útil y válida o no. Y más si lo que estamos expresando es algo positivo del pasado que puede generar inseguridad o malestar en la persona actual. ¿Cuál es el objetivo de hablar del pasado? ¿Qué se consigue? Normalmente se pierden más cosas en el ahora de las que se ganan, a veces se hace para demostrar valía, para “venderse” uno mismo pero la mejor manera es simplemente siendo uno mismo, trabajándose la propia autoestima y no buscando refuerzo en el pasado. 

Por tanto, debemos aprender a filtrar la información, a valorar la utilidad de la misma, a saber si hace falta expresar o podemos orientar de otro modo y también si hace falta un tiempo de acoplamiento y de experiencia conjunta antes de llegar a conclusiones y hablar de determinados aspectos porque en ocasiones la práctica va generando conocimiento y mayor placer y disfrute.

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Fuente: La Alcoba – La Vanguardia (Núria Jorba)