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Terapia de pareja

Cómo plantear un problema a nuestra pareja

 

¿Hay algo que te preocupa o te molesta? ¿Hay algo que quieras cambiar en tu relación? ¿Quieres pedir un cambio a tu pareja?  Seguramente en algún momento de vuestra relación, con algún tema en concreto, la respuesta es SI. Lo complicado, en algunas ocasiones, es plantear el tema, hablarlo, negociar sin convertir la conversación en una discusión que no resuelve nada.

Tan importante es lo que tenemos que decir como la forma de decirlo y más aún cuando nos comunicamos con nuestra pareja. Las dificultades en la comunicación son una de las principales fuentes de malentendidos, conflictos y malestar en las relaciones.

Es importante abordar, plantear aquello que nos preocupa. Evitar o negar la realidad, pensar que con el paso del  tiempo uno se acostumbra o se olvida todo, no suele ser una estrategia eficaz.

No siempre es sencillo plantear un problema a la pareja. Espero que las siguientes recomendaciones puedan serte de ayuda si sientes que hay algo pendiente que todavía no has planteado:

  • Determina cuál es tu objetivo. Si es desahogarte, quejarte o si realmente tienes claro aquello que quieres cambiar o comunicar. Pregúntate ¿Qué es lo que quiero obtener con esta conversación? Piensa que trasladar solamente un reproche, una queja, no es suficiente. Si por ejemplo, estamos disgustados con la forma en la que repartimos las tareas en casa, pensemos qué nos gustaría cambiar antes de plantear el tema.
  • Busca un momento oportuno para hablar, con tiempo suficiente y privacidad.
  • Revisa tu estado emocional. ¿Cómo te sientes? Necesitas estar tranquilo/a para tener una comunicación efectiva.
  • Céntrate en el presente. Nada de remover situaciones del pasado. Evita las palabras Siempre-Nunca, Todo-Nada. No describen la realidad, no nos ayudan. Intenta concretar qué situaciones, comportamientos a día de hoy son objeto de problema.
  • Usa un lenguaje positivo. Evita la frase “Tenemos que hablar” porqué todos sabemos que anticipa algo negativo. Empieza a plantear tu problema con palabras como “Me gustaría” en lugar de palabras imperativas como “Tienes que”.
  • Plantea tus ideas, tus propuestas o la necesidad de pensar entre los dos en soluciones.
  • Permite un tiempo de reflexión a tu pareja. Cuando somos nosotros quien planteamos un problema, ya llevamos un tiempo de ventaja en la reflexión.

Si realmente nuestro objetivo es trabajar en solucionar un problema debemos establecer una negociación, donde además de nuestros motivos e intereses tendremos en cuenta la otra parte. Plantea, propón soluciones y al mismo tiempo no olvides escuchar y pedir opinión.

 

Eva Juni. Psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas.