Si empezamos hablando de datos podemos decir que en España cada vez hay más personas que viven solas, casi el 25% de los hogares está formado por personas que viven solas, el perfil son hombres jóvenes y mujeres mayores. Teniendo estas cifras seguimos sin normalizarlo, cuando vamos a comprar unas entradas del teatro, al supermercado o de viaje se nos sigue imponiendo inicialmente la opción de “pareja”. La sociedad sigue viendo mal la idea de la soledad cuando debería estar aceptada, normalizada y ser una opción más de vida. 

Seguimos creyendo que si alguien está solo es porque tiene un problema o una “tara”, por ende, evitaremos esa circunstancia vital a toda costa cuando realmente la soledad aporta muchos beneficios. 

Aprender a estar con uno mismo es fundamental para conocerte, para saber lo que uno necesita, para aprender a cuidarte y así entender el vínculo con los demás como algo deseable pero no necesario. Si no haces este proceso caes directamente en la necesidad de estar con alguien para cubrir tus carencias y, por ende, fomentando la dependencia emocional y la dificultad de poner fin a aquellas relaciones que no te aportan bienestar. 

Escuchamos mucho “ámate a ti mismo”, “aprende a estar contigo”, pero nadie nos enseña cómo hacerlo, lo que aún genera mayor malestar. 

El primer paso para aprender a gestionar bien la soledad y disfrutar de ella es reconocer que no sabes estar solo, quizás te parece una tontería, pero es necesario para realizar el cambio de forma consciente. 

El siguiente paso es empezar con pequeños retos, es decir, buscar actividades o momentos para afrontar esa temida soledad, por ejemplo, ir a comprar ropa solo, dar un paseo solo, tomar algo en una terraza solo, salir a comer solo, y si estas pequeñas propuestas las sabes hacer sintiéndote bien, entonces quizás hay que ir subiendo el nivel, ir al teatro o al cine, pasar un fin de semana fuera solo, etc. Allí podrás reconocer qué te cuesta gestionar (lo que nos lleva al tercer punto). 

Quizás te aburres y debes encontrar la actividad que te gusta y te hace sentir bien, quizás sientes inseguridad y debes trabajar tu autoestima, etc. Este punto es el más complejo y más difícil de trabajar de forma genérica porque es muy personal dependerá de cada persona y caso. 

Normalmente lo que veo en consulta es que uno mismo no conoce sus gustos y debe encontrar qué actividades puede disfrutar a solas y, por tanto, se trata de investigar e ir haciendo pruebas. Y el otro tipo de caso es la inseguridad, la idea de estar haciendo el “ridículo” o que “todo el mundo te mira”, en este caso toca trabajar la autoestima, el aprender a quererse, a no buscar la aprobación de los demás sino encontrar la seguridad en los mensajes que te mandas a ti mismo. 

A modo resumido y muy breve, la autoestima se trabaja a través de 4 pilares:

  • El primer punto son los autocuidados, el cómo te tratas y te cuidas, si haces deporte, si comes bien, si te arreglas, el cómo te sientes. 
  • El segundo pilar los automensajes, lo que te dices, si te sabes reforzar positivamente o siempre te estás criticando y exigiendo. 
  • El tercer pilar es el autoconcepto, el cómo te ves ante los demás, qué imagen tienes de ti mismo. 
  • Y el cuarto pilar es la gestión emocional, la seguridad en ti mismo y el cómo sabes resolver tus propios conflictos y emociones. 

Te animo a analizar estos cuatro puntos para hacer un pequeño examen de cómo está tu autoestima porque es fundamental para sentirse bien con uno mismo y poder pasar tiempo a solas y, a partir de ahí, poder elegir desde la calma, la seguridad y la confianza el tipo de pareja y relaciones que consideras que te van a nutrir, sin angustia ni necesidad y, por ende, esto te permitirá saber poner límites, decir que no y si es necesario ponerle fin a ese vínculo. 

Cuando uno llega al punto de saber disfrutar de la soledad, es cuando tiene las herramientas para gestionar sus relaciones y elegir aquellos vínculos que le nutren y le dan confort y los que no. 

 

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Fuente: La Alcoba – La Vanguardia (Núria Jorba)