Las primeras reacciones ante el descubrimiento de una infidelidad son infinitas y muy dispares: negación, rabia, rechazo, sentimiento de traición, aceptación, indiferencia, etc. Por mucho que creamos o tengamos claro cómo responderíamos ante tal descubrimiento puede pasarnos de todo, desde huir y acabar con la relación hasta perdonarla. Por tanto, en ese instante de realidad todas las ideas preconcebidas se van al traste. 

Pero vamos primero a cómo las parejas gestionan la idea de infidelidad. Tal como indica un artículo de Psychology Today (https://www.psychologytoday.com/blog/compassion-matters/201404/flirtation-or-infidelity-what-s-okay-and-what-s-not) las parejas raramente se sientan a hablar de ello porque solo se tiende a concebir infidelidad como un encuentro o varios donde ha habido conductas sexuales y, por tanto, no entramos en detalle ni hacemos pactos y acuerdos al respecto. En general la mayoría de las parejas tienen dificultades en la comunicación sincera y en la negociación de límites, por lo que no tenemos claro qué es aceptable y permisible y qué no lo es dentro de nuestra relación.

Con ello lo que quiero decir es que no hay unas reglas socialmente de lo que es y no es infidelidad, sino que deben generarse unos pactos y acuerdos dentro de la relación. No estoy diciendo con ello que haya unas normas estrictas sino conocer lo que cada uno entiende por infidelidad y generar unos códigos propios para la relación y el vínculo. 

A día de hoy, con las nuevas tecnologías, hay muchísimas más conductas y comportamientos posibles que podríamos considerar quizás infidelidad: mandar un mensaje subido de tono, quedar cada dos por tres con alguien generando un vínculo romántico, enviar una foto desnudos, mandar un icono de corazón, ocultar chats con otras personas, etc. pero, todo depende de cada persona. Además, dependiendo de la conducta se puede considerar microinfidelidad, un concepto que ha creado la psicóloga australiana Melanie Schilling, lo expone en un artículo en The Daily Mail (http://www.dailymail.co.uk/femail/article-5257227/Psychologist-explains-micro-cheating-rise.html) diciendo que son todas esas pequeñas acciones o comportamientos sutiles a través de los cuales una persona que ya está en una relación seria se enfoca emocional o físicamente con alguien fuera de su relación.

Con los años de experiencia tratando a parejas me he dado cuenta, desde mi punto de vista, que hay cuatro tipos principales de infidelidades: 

La infidelidad económica: se trata de engañar respecto al factor económico. Podría ser aparentar que uno gana más de lo que en realidad gana o justo lo contrario. También puede pasar que una parte saque dinero de la cuenta en común a escondidas y haga una cuenta paralela con ese dinero, etc. 

La vital: este tipo de infidelidad está aumentando a raíz del uso de las apps de ligue, es cuando la persona engaña sobre su vida, dice que tiene un trabajo que no es real, una edad falsa o un pasado que no existe, etc. 

La infidelidad emocional: este tipo va más allá de enamorarse de otra persona, puede ocurrir que haya un ocultamiento del estado emocional laboral, por ejemplo, es decir, cuando hay un aspecto emocional importante y se oculta se está llevando a cabo este tipo de infidelidad. 

La sexual: es la más conocida, cuando hay un engaño en el terreno sexual, pero puede ser físico o no, es decir, puede haber, por ejemplo, una interacción a través de un chat erótico y nunca se llega a un plano real y corporal. 

Es muy importante comportarnos con nuestra pareja como desearíamos que se comportasen con nosotros. Es una manera de moldear el vínculo de la relación de un modo positivo y de tener una actitud íntegra con nosotros mismos. Y si ya ha habido una infidelidad es importante conocer la causa para entender de dónde viene y así poder decidir si afrontarla en pareja o mejor dejar la relación.

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Fuente: La Alcoba – La Vanguardia (Núria Jorba)