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Terapia de pareja

¿Qué es infidelidad y qué no lo es?

 

Las primeras reacciones ante una infidelidad son infinitas y muy dispares: negación, rabia, rechazo, sentimiento de traición, aceptación, indiferencia, etc. Por mucho que creamos o tengamos claro cómo responderíamos ante tal descubrimiento puede pasarnos de todo, desde huir y acabar con la relación, hasta perdonarla. Por tanto, en ese instante de realidad todas las ideas preconcebidas se van al traste.

Tal y como indica un artículo de Psychology Today, las parejas raramente se sientan a hablar de ello porque solo se tiende a concebir infidelidad como un encuentro o varios donde ha habido conductas sexuales y, por tanto, no entramos en detalle ni hacemos pactos y acuerdos al respecto. En general la mayoría de las parejas tienen dificultades en la comunicación sincera y en la negociación de límites, por lo que no tenemos claro qué es aceptable y permisible y qué no lo es dentro de nuestra relación ya que cada relación es un mundo.

Con ello no estamos diciendo que marquemos unas reglas estrictas y duras de lo que se puede y no se puede hacer ya que, paradójicamente, muchas veces ésta rigidez es lo que fomenta la infidelidad, la necesidad de respirar por la sensación de ahogo y prohibición. Cuando tendemos a ser muy estrictos tiende a deberse a una propia inseguridad, baja autoestima y miedo al engaño.

A día de hoy, con las nuevas tecnologías, hay muchísimas más conductas y comportamientos posibles que podríamos considerar quizás infidelidad: mandar un mensaje subido de tono, quedar cada dos por tres con alguien generando un vínculo romántico, enviar una foto desnudos, mandar un icono de corazón, ocultar chats con otras personas, etc. pero, todo depende de cada persona. La cultura familiar en la que uno ha sido educado condiciona mucho la idea de lo que etiquetamos como infidelidad.

Es muy importante comportarnos con nuestra pareja como desearíamos que se comportasen con nosotros. Es una manera de moldear el vínculo de la relación de un modo positivo y de tener una actitud íntegra con nosotros mismos.

Como último apunte es importante comprender la naturaleza de la infidelidad. Normalmente no se debe a que se deje de querer a la pareja sino a ciertas carencias de la relación que se encuentran en otras personas. Por tanto, es básico dedicarnos a cuidar la relación, a hablar, a expresar nuestras necesidades, a reconectar o a decidir separarnos antes de romper los pactos del vínculo de pareja generando millones de sentimientos negativos y mucho dolor.

Si quieres tener más información sobre esta temática puedes leer el siguiente artículo, “¿Se puede superar una infidelidad?“: https://www.nuriajorba.com/se-puede-superar-una-infidelidad/

 

Núria Jorba. Directora del centro, sexóloga clínica y terapeuta de parejas.