Seguro que en más de una ocasión habrás oído hablar sobre los mecanismos de defensa que las personas tenemos para protegernos y sobrellevar aquellas situaciones adversas que tengamos que afrontar. Consisten en distintos recursos psicológicos que tienen el objetivo de reducir la angustia o el impacto de dichas situaciones.

Todxs en algún momento hacemos uso de ellos, pero la mayoría de las veces no somos conscientes de cómo o cuándo los utilizamos, ya que se desencadenan automáticamente y están basados en estrategias inconscientes.

Cuando sentimos cualquier tipo de malestar emocional (frustración, impotencia, inseguridad, etc.), hay un desequilibrio en nuestra psique, y es ahí donde los mecanismos de defensa se encargan de regular, devolviendo ese equilibrio entre nuestros deseos, nuestra moral y nuestros posibles miedos e inseguridades.

Aquí cito algunos de los mecanismos de defensa  más frecuentes y que probablemente, en alguna ocasión todxs hemos utilizado:

  1. Negación: rechazo a reconocer lo evidente con la finalidad de evadir el impacto emocional
  2. Proyección: adjudicar los propios defectos o errores a otra persona con el fin de negarlos como propios
  3. Racionalización: excusarse con argumentos lógicos y detallados que permitan justificar equivocaciones o actitudes erróneas 
  4. Supresión: anular un evento doloroso con ideas compensatorias 
  5. Represión:  bloquear recuerdos dolorosos o traumas no superados 
  6. Desplazamiento: ante una situación fustrante, reaccionar injusta y exageradamente contra una persona que no tiene nada que ver con el origen de esa frustración

 ¿ Identificas haber hecho uso de alguno de ellos?

Sea como sea, los mecanismos de defensa son ni especialmente buenos ni especialmente malos… simplemente se activan ante lo que nuestra mente percibe como amenazante en un momento dado para que nos sintamos protegidxs ante ello y creamos gestionar mejor la situación.

 

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