Con frecuencia, las personas, ante relaciones o situaciones que clausuran, nos cuesta hacer el cierre, nos cuesta desprendernos de aquella persona, de aquel trabajo, de aquella circunstancia que,  por un motivo u otro, ha cambiado.

Y, como en tantas situaciones vitales, no son tanto las mismas de manera aislada, sino la interpretación que hacemos de ellas, lo que condiciona como nos sentimos y como las gestionamos.

Como la vida es un constante cambio y nos tenemos que enfrentar en más de una ocasión a ese “soltar”, en este artículo comentaremos algunos tips para que resulte más fácil hacer ese proceso de desprenderse. Es un aprendizaje que, como cualquier otro, se puede aprender, aunque las mejoras no se observen de la noche a la mañana, pero con conciencia, tiempo y dedicación, acaban llegando.

  1. ACEPTACIÓN: para empezar a soltar, primero de todo hay que aceptar aquella pérdida. Es importante asimilar que las cosas fueron como fueron, y que no las podemos cambiar por más que fuese lo que deseáramos. La aceptación lleva consigo una actitud implícita que corresponde a “Me ha pasado esto, ¿qué hago con esto?” alejándose del “¿Por qué a mí?”; “no lo merecía”, etc.
  2. RENUNCIAS: soltar implica renunciar. Muchas veces, nos quedamos anclados en esa situación previa que ya no se da, y no salimos de ahí. Tenemos que ser capaces de entender que hay decisiones que llevan consigo admitir renuncias, y hemos de estar dispuestos a ello. Todo no se puede tener.
  3. SENTIMIENTOS VS. CONDUCTAS: Una cosa es sentirse mal, triste, melancólico, y la otra es tomar una actitud de resignación que alimente ese malestar. Está claro que muchas pérdidas duelen,  y tenemos que permitirnos ese dolor, ya que sólo así, lo sanaremos, pero sentir miedo, tristeza, no tiene que ser el “comodín” para no salir de una actitud bloqueante en vez de facilitadora. Las emociones tienen una recuperación más lenta, pero las actitudes, podemos permitirnos que sean más inmediatas.

Son tres pautas que, aunque no sean fáciles y lleven su tiempo, nos pueden acercar a ese cierre de aquellos capítulos que queramos o debamos clausurar.

El doctor tiempo, es de ayuda, pero nuestra voluntad y compromiso, tiene incluso mucho más que ver.

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Maria Villalba. Psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas.