Muchas personas entran en un estado triste los domingos por la tarde ya que sienten que el fin de semana les ha pasado demasiado rápido, se les ha hecho corto, y ya el lunes vuelve a estar ahí sin haber podido recargar las pilas y descansar lo suficiente.

Obviamente, aquí entran en juego varios matices y contextos diferentes que pueden ser generadores de esta situación, pero, hay una reflexión que todxs deberíamos hacer, ya que, es cierto que el fin de semana son solamente dos días, pero quizás podríamos hacer algo diferente que, aunque no añada un día más, si nos sintamos diferente.

Y para ello, como siempre digo, que para cambiar algo, el primer paso es identificarlos, es importante ver algunos de los posibles motivos por los que nos puede ocurrir.

  • Ritmo e intensidad laboral extremadamente intensa: una sobrecarga laboral puede generar que llegue el fin de semana y no sea proporcional con los dos días que tenemos para desconectar.

Quizás, sería importante revisar si puedo organizarme de otra manera o si verdaderamente todo el volumen que asumo y los horarios que hago, son indispensables, no puedo delegar tareas ni recortar de ninguna manera.

Siempre puedo encontrar alguna pequeña cosa, o puedo tener alguna opción de reducir algo de “peso” para no desequilibrar tanto la balanza.

  • Falta de espacios de ocio entre semana: condición muy vinculada a la anterior. Si entre semana, sólo trabajo y me muevo exclusivamente en responsabilidades, es posible que llegue al sábado con una sed de desconexión, quiera hacer todo lo que no he hecho entre semana, y lógicamente, se me quede corto y no me permite descansar todo lo que cuerpo y mente me pidan.

Piensa en ver de qué manera, organizándote en base a tus posibilidades, puedes incorporar entre semana algunos espacios para ti, de ocio, de desconexión, para que no todo recaiga en esas 48h de fin de semana.

  • Situación familiar absorbente: Al margen del tema laboral, los contextos familiares también son el foco de dónde se deriva esta sensación. Piensa en qué recursos tienes, internos y externos, si tienes pareja revisa si estáis siendo un buen equipo con las responsabilidades, si tienes otros familiares, lo mismo, revisa hasta qué punto no te estás sobrecargando tu más que el resto, o hasta qué punto es lo más equitativo posible.

 

  • Usar el fin de semana como extensión de la semana: si no separo los dos espacios y me tomo el fin de semana como una prolongación de la rutina laboral, pero desde casa, es muy probable que sea un facilitador para que, cuando llegue el domingo por la tarde, sienta que no tengo las pilas recargadas para comenzar la semana con más energía, sino que incluso, al contrario, he de volver a la oficina y apenas he desconectado.

 

  • No cuidar tu salud mental y física: si vives con un exceso de estrés en tu cuerpo y no te permites espacios por y para ti, para bajar revoluciones, para organizarte mejor, para tomar decisiones que te permitan tener más calidad de vida, etc.,  los fines de semana te van a saber a poco y no te van a permitir vaciar la mochila de malestar.

Si alguno de estos puntos te resuena, piensa en qué posibilidades tienes de mejorarlo y acciona. Verás el cambio que se genera, aunque el fin de semana siga siendo… sólo dos días 😀

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